
Chihuahua, Chih.
En la antigüedad un emperador romano se atrevió a declararle la guerra a Neptuno, dios de los mares, enviando centenares de soldados a combatir ferozmente contra el dios regente de los océanos.
Aquel emperador fue Calígula, quien en un arranque de locura ordenó a sus tropas tomar por asalto los mares, ordenando la construcción de un muro en costas de lo que hoy es conocido como Francia.
Los soldados romanos desenfundaron sus espadas y las clavaron en el mar, recolectaron conchas marinas como botín y recibieron la promesa del pago de cien denarios por su labor, además se erigió un faro para conmemorar el ‘triunfo’ de la campaña del emperador romano sobre el mar, según el historiador y biógrafo romano Suetonio.
La disputa del emperador con el mar pareciera no ser tan descabellada ante el paralelismo de lo que presenciamos en los albores de la era trumpiana.
El mandatario estadounidense Donald Trump, emprendió en una de sus primeras acciones como presidente, cambiar el nombre del actual Golfo de México por el de Golfo de América, promulgando el día 9 de febrero como el Día del Golfo de América.
La polémica que suscitó el nombramiento se convirtió en gasolina pura para la deteriorada relación bilateral con nuestro país vecino.
La presidenta Sheinbaum ha mencionado en más de una ocasión a la “América Mexicana”, un territorio que se encuentra cartografiado desde al menos 1607 y que ha sido propuesto como respuesta a la polémica del mandatario estadounidense.
Tanto México como Estados Unidos se encuentran disputando un juego de poder; la polémica suscitada por Trump no es más que una argucia desplegada con el propósito de exaltar el patriotismo de los estadounidenses y de fortalecer su base electoral.
Su política exterior basada en el ‘Estados Unidos primero’ sustenta esta afirmación.
Gigantes tecnológicos de Silicon Valley como Google y Apple han actualizado sus mapas siguiendo la directriz de Washington, mientras tanto la Casa Blanca de Trump ha vetado a AP por seguir cubriendo al “Golfo de México” en sus reportes periodísticos.
*El territorio que comprende el golfo de México se extiende a través de tres países, con una superficie total de 1,553,287.847 kilómetros cuadrados, de los cuales se asigna a México una ZEE (Zona Económica Especial) equivalente a 740,474.984 kilómetros cuadrados (equivalente al 47.67%).
A la ZEE estadounidense le corresponden 695,120.849 kilómetros cuadrados (44.75%) y a la ZEE de Cuba le son asignados 81,309.295 kilómetros cuadrados (5.23% del total).
Al respecto se ha pronunciado la presidenta Sheinbaum al afirmar que “El decreto que firma el presidente Trump es sobre la plataforma continental de Estados Unidos en el Golfo de México” y no descartó emprender acciones legales.
Sin embargo una disputa legal sería sin lugar a dudas contraproducente para la tensa relación bilateral, la clave para resolverla se encuentra en herramientas clave como firmeza, diplomacia y colaboración internacional.
*Con información de SIMAR (Sistema de Información y Análisis Marino Costero).
https://simar.conabio.gob.mx/gomx/