Visita presidencial bajo la crítica
Sin Retorno

Visita presidencial bajo la crítica 16 de junio de 2019

Luis Javier Valero Flores

Chihuahua, Chih.

Pocas veces un presidente de la república había visitado Chihuahua en medio de tantas controversias -locales, propias, ajenas, nacionales- y de tal profunda agudización de los más serios problemas por los que atravesamos.

Cruzado el país por la polémica desatada por el acuerdo migratorio con Estados Unidos, ahora acrecentada por la crítica postura de Porfirio Muñoz Ledo y la muy explícita postura del gobierno mexicano, declarada tajantemente por el Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, paradójicamente realizada en el acto de aniversario de la llegada de los exiliados españoles, en la que muy poca diferencia se podrá advertir de las posturas de los más xenófobos rancheros de Arizona.

Así lo dijo Ebrard: "Les diremos (a los migrantes) que no queremos que atraviesen por México”.

Podrá coincidirse en que la postura de México tenía -tiene- muy poco margen de maniobra, y ahora menos pues el plazo de 45 días es extremadamente corto y sujeto a límites que no conocemos, sujetos enteramente a la discrecionalidad del presidente norteamericano, en una coyuntura en la que, también sorprendentemente, el presidente mexicano cuenta con el apoyo de la casi totalidad de los grupos empresariales.

Además, en el curso de la semana, sendas resoluciones judiciales le ordenaron al gobierno de la 4T suspender la construcción del aeropuerto de Santa Lucía, así como la de no suspender la del aeropuerto de Texcoco (AICM).

La postura del mandatario ha sido la de buscar el mayor de los apoyos posibles, además de continuar con su plan de realizar giras de fin de semana. Hoy culmina la realizada a Chihuahua, la que, por la dinámica de impresión no podremos comentar, pues la reflexión de hoy se elaboró el viernes.

Pero lo programado en el Estado Grande, e informado acerca de ello por la oficina de la representación del gobierno federal en Chihuahua, salvo lo que se informe a partir de la fecha, nos lleva a presumir que el presidente López Obrador sólo realizará los eventos masivos en Ojinaga, Cuauhtémoc, Parral y Camargo y que no habrá, en contrapartida, actos con una mecánica distinta en la que los distintos actores chihuahuenses pudiesen plantearle propuestas, requerimientos, planes, etc.

Ojalá se realizaran de ese modo.

No es asunto menor, requerimos, como país, que los gobernantes entiendan que deberá gobernarse de manera absolutamente diferente al pasado, que la interrelación entre gobernados y gobernante deberá hacer de tal modo que el mandatario escuche y oiga a los ciudadanos y a las agrupaciones de la sociedad civil, a fin de tener a la mano el pulso de los acontecimientos, de los planes del gobierno, de las fallas y de los aciertos.

Los chihuahuenses, y en particular los juarenses, algo de eso experimentaron en el gobierno de Felipe Calderón, y no precisamente por la vena democrática de éste, sino obligado por la masacre de Villas de Salvárcar y la imperdonable pifia que cometió al catalogar la tragedia como fruto del enfrentamiento entre pandilleros.

La presión social lo obligó a presidir una reunión en la que una de las madres, Doña Luz María Dávila, burlando al Estado Mayor Presidencial, le espetara que no era bienvenido, “… pues tengo muertos a mis dos hijos (Marcos y José Luis Piña), quiero que se ponga en mi lugar…”.

Fruto de aquellas jornadas, se instalaron varias mesas, integradas por distintos actores, sobre todo sociales y académicos, que fueron activos vigilantes y ejecutores de diversas actividades, programas y recursos económicos aplicados a Juárez.

Viene a cuento lo anterior, porque, cinco meses atrás, López Obrador se comprometió a regresar a la frontera -en tres meses- a revisar los avances del denominado decreto fronterizo que contenía las promesas realizadas en campaña y ahora, según sus propias versiones, ni el alcalde de Juárez, ni los empresarios fueron invitados a la gira presidencial, “A esta gira presidencial no han sido convocados ni los líderes empresariales locales ni el presidente municipal, Armando Cabada, se pudo confirmar…”. (Nota de I. González / M. Vargas / R. Salcido, El Diario de Juárez, 13 de Junio 2019).

En posturas muy críticas, los dirigentes empresariales juarenses de Canaco y Coparmex, Rogelio González Alcocer y Eduardo Ramos, respectivamente, recordaron que el presidente les prometió mantener “un diálogo circular para escucharlos a todos”, y “no ha sido así”, al sostener “que los programas del Gobierno federal más que ayudarles han traído problemas e incertidumbre en las inversiones”. (Ibídem).

La molestia empresarial deriva de la falta de instrumentación del decreto fronterizo que habría de llevar el IVA al 8% y el ISR al 20%, además de la homologación de las gasolinas y diversos apoyos a los proveedores de maquiladora.

González Alcocer acusó a la secretaria de Economía, Graciela Márquez -quien acompañó al presidente en la gira- de negarse “a recibir a muchas cámaras y consejos empresariales de la frontera”.

Por si le faltaran más críticas al representante del gobierno federal en Chihuahua, Juan Carlos Loera, (envuelto en una serie de acusaciones de nepotismo al interior de la Secretaría de Bienestar Social, las que ya causaron, por lo menos declarativamente, la suspensión de varios funcionarios acusados de la comisión de este delito) fue señalado por el líder de la Canaco de no tener “presencia en los temas empresariales”. (Ibídem).

El tono diferente, desde el mundo empresarial, lo aportó, sorpresivamente, la Coparmex-Chihuahua, que “instó” al gobernador Corral a “dejar de lado las diferencias ideológicas y políticas con el Primer Mandatario a fin de lograr una relación institucional cordial y efectiva que reactive el flujo de recursos federales hacia la Entidad… Creemos que es el momento idóneo para que el Mandatario chihuahuense haga su gestión, sensibilice al Presidente y logre los acuerdos necesarios, no se puede desperdiciar una oportunidad así”.

Y exhortó a López Obrador a establecer “de manera impostergable, un plan extraordinario de asignación de fondos que respalde a Chihuahua en rubros prioritarios como Obra Pública, Salud, Educación, Seguridad y Agricultura, entre otros”, pues, “los recursos federales destinados para este año sufrieron una reducción del 23% en comparación con lo autorizado para el 2018”, según lo informado por Javier Corral en distintos momentos, de 12 mil 500 millones de pesos.

No es lo único adverso que esperaba al tabasqueño en Chihuahua.

En los meses y días previos, la ola homicida tuvo un repunte, particularmente en el Valle de Juárez y en la zona occidental del estado.

Lo más destacado fueron los anuncios dejados por los grupos criminales, en los que hacían una nueva declaratoria de “guerra” entre ellos -“Mexicles” y “Gente Nueva”- que ha llevado, entre otros factores, a que el número de homicidios dolosos se haya incrementado en 18%, de diciembre a la fecha, respecto del mismo lapso del año anterior, superior en 47% a la del 2017. (Nota de Miguel Vargas, El Diario de Chihuahua, 14/VI/19).

Impresionante baño de sangre se ha presentado a pesar de la presentación del “Plan Juárez”, dado a conocer en diciembre por el gobernador Corral, acompañado del comandante de la Guardia Nacional, Luis Rodríguez Bucio, plan que tendría “un nivel de confidencialidad importante, se trata de medidas estratégicas y tácticas policíacas, operativos conjuntos, inteligencia permanente y la colaboración estrecha con autoridades de Estados Unidos”. (Ibídem).

Luego, en febrero, “el general Miguel Ángel Hernández Martínez, comandante de la V Zona Militar, dio como plazo dos meses para ver los resultados de los operativos que ese mes iniciaron…”. (Idem).

En ese entorno se realizó la visita presidencial.

Es nuestra realidad.

Urge transformarla, López Obrador se comprometió a ello.

asertodechihuahua@yahoo.com.mx; Blog: luisjaviervalero.blogspot.com; Twitter: /LJValeroF

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