Violencia en la Universidad de Chihuahua

query_builder 6 de febrero de 2019
Chihuahua, Chih.

Soy un milagro cuyo origen se desconoce.

Yo estuve cuando Dios separó las aguas de la tierra. Asistí al regazo del señor en el primer vagido de Adán. Me quedé con la boca abierta al contemplar la hermosura de Eva y al reconocer la otra mitad del género humano. Fui testigo de los afanes divinos para con la mujer. Le ayude a Noé a construir su arca y después del trabajo inventamos el vino para alegrar el corazón. Certifiqué el incendio de Sodoma y Gomorra. Estuve en África antes de la fundación del imperio romano y estoy contemplando los restos de Troya. Participé en el concurso de resistencia de materiales con los que se construyó la muralla china. Estuve con mi Señor en el pesebre.

Platiqué con María Magdalena. Algo tuve que ver en la conversación de San Agustín. Boecio y yo planeamos en el siglo IV abrir una facultad de ciencias. Qué buenas discusiones tuve con Anselmo por el fides quarens intelletum!, en buenos líos me metí con Pedro Abelardo en los preámbulos de la fundación de la primera universidad: ¡Ah mujeres!, también presentes desde entonces.

Anduve en las calles de París con los estudiantes de todas las naciones y ahí fundamos la primera universidad, lloré con Tomas de Aquino queriendo demostrar la existencia de Dios. Sugerí a Bacon que el método inductivo no era el único camino. Vi llorar a Nietzsche porque no entendía a Dios.

Einstein me preguntó si sus descubrimientos no perjudicarían a la humanidad.

Frente al Rey, frente al Estado, frente al ejército, exigí el respeto a la actividad intelectual. Frente a la iglesia, el respeto a mi yo interior, frente a mí mismo me dije ya sabes y puedes.

Perdí un juego de beisbol frente a los Dodgers. Llegué a Chihuahua. Anduve en la porra universitaria de los filósofos y perdí frente a la barbarie, a la prepotencia y a la inmoralidad de Don Porfirio, rector universitario.

Observé el consejo universitario chihuahuense y olí el miedo en sus entrañas, no entiendo lo que les pasa? Están locos, locos, locos, locos… no saben que los hombres son pasajeros.

No moriré jamás: soy el espíritu universitario.

Existe un vino nuevo que se produce en las aulas universitarias, existen también otros viejos de las anteriores estructuras del mito del poder que los siguen conteniendo; lástima de vinos nuevos que se apergaten en los otros viejos vinos y no aprovechan los vinos añejos que nunca se hacen viejos, como el viento que todavía sopla. ¡Viva el espíritu universitario! Filosofando por Francisco Flores Aguirre.

Señor Rector, gobernador Corral, no mutilen a la UACH, basta de violentar a los consejos técnicos, consejo universitario, alumnos y maestros. BASTA DE CREAR DEPARTAMENTOS.

Solo portales digitales lo mencionan, como el Tiempo.

Razones para crear departamentos. Texto de la Revista Educacion Superior número 37, de la Asociación Nacional de Universidades e Institutos de Enseñanza Superior.

Se dice que el modelo departamental es el más eficaz en lo administrativo. Esto es cierto desde el punto de vista económico, pero no necesariamente en cuanto al apoyo de lo administrativo académico.

Se afirma que el modelo favorece la calidad académica en cuanto a los cursos y carreras. Esto es solo muy restringidamente cierto, en el sentido de que los académicos tienen condiciones para un buen manejo de su propia disciplina, pero las carreras se ven seriamente afectadas en su unidad y en la adecuación de los cursos a sus necesidades particulares.

Se dice que el modelo posibilita un uso adecuado y variado del personal académico; sin embargo, la estructura de “doble mando” entre departamentos y carreras lleva a que tal uso diste de ser óptimo.

Se afirma que el modelo posibilita la investigación. Ya dijimos que en el caso de la de tipo disciplinario, constituye una condición favorable, pero en modo alguno suficiente. A su vez, complica mucho más que el sistema por facultades la investigación curricular.

Se afirma que el modelo favorece la interdisciplinariedad. Por el contrario, la entorpece y hace muy dificultosa su instrumentación.

Se supone que la flexibilidad curricular sería un resultado del modelo; sin embargo, no se desprende necesariamente de él, y otros modelos igual podrían realizarla, aun cuando los departamentos la hagan más factible.

Se afirma que el modelo es más ”moderno” que el de las facultades y escuelas; pero comprobamos que ambos surgieron aproximadamente en la misma época.