Sigue creciendo la tragedia

query_builder 28 de septiembre de 2017
Chihuahua, Chih.

Son de espanto las cifras, no sólo de las frecuentes ejecuciones ocurridas en prácticamente todas las regiones de la entidad, en particular en Juárez y Chihuahua, sino de un aspecto del tráfico de drogas siempre presente y que regresa violentamente cada cierto tiempo, el del numeroso grupo de chihuahuenses dedicados al narcomenudeo.

Del 2013 a la fecha están bajo proceso un total de 22 mil 818 personas, acusados por la comercialización y consumo de estupefacientes (en este caso, por poseer más de la cantidad mínima legal para el consumo personal). De ese gran total de detenidos, sólo “2 mil 329 recibieron fallo condenatorio o absolutorio”. (Nota de Heriberto Barrientos, 10/9/17).

¡Más de 20 mil detenidos se encuentran sin sentencia en los penales de Chihuahua! En una más que sombría estadística de la realidad chihuahuense en la que casi 13 personas son detenidas diariamente, acusadas de la comisión de estos delitos.

Por si fuera poco, la absoluta de los detenidos, si no es que todos pertenecen a las capas sociales más depauperadas, los más vulnerables por tanto y que, además, deben dedicarse a la parte más “económica” del trasiego de drogas: El de la venta al menudeo de las drogas más baratas y más fáciles de producir y que generan, encima de lo anterior, la mayoría de las disputas violentas.

Más. Incapaces de acceder a los servicios de abogados con mayor capacidad, deben acogerse a los de los defensores públicos (los anteriormente denominados de “oficio”) quienes poseen una elevada carga de trabajo pues a las cifras anteriores súmenle la de los detenidos por el resto de los delitos contenidos en el código penal de Chihuahua.

Algo de esa tragedia puede inferirse si analiza que de los sentenciados, del 2013 “hasta el pasado 29 de agosto, 2 mil 291 fueron condenatorias y 38 absolutorias”.

¡Sólo 38 fueron encontrados inocentes! lo que significa que cada año aumenta la población carcelaria en alrededor de 460 nuevos reclusos.

¡Y afuera no pasa nada, la droga sigue fluyendo de manera continua y el mercado de la droga, que genera dividendos, no sufre mermas!

¿Y entonces?

La simple lectura de las cifras de detenidos, por rangos de edades, ilustra la enorme tragedia de la juventud chihuahuense, de aquella que poco hablamos y que se encuentra centralmente en los discursos de campaña -“los que menos tienen, menos pueden y menos saben”- ahora recuperados ¡hasta por el dirigente nacional del PAN, Ricardo Anaya, en el registro del “Frente por México”.

Los adolescentes de 12 a 17 años ocupan el tercer lugar en consignaciones e imputación ante los tribunales especializados, pero el primerísimo lugar, casi 50% de los detenidos, lo integran los jóvenes “de 18 a 29 años, con 10 mil 548 casos; le siguen de 30 a 34 años con 2 mil 973; continúan los menores de edad con 2 mil 506; de 35 a 39 años fueron 2 mil 345; de 40 a 44 años mil 775 y de 45 a 49 años mil 120 causas penales iniciadas. Otros rangos de edad suman 1551 casos”. (Ibídem).

De la ineficacia en el combate al tráfico de drogas da cuenta el hecho de que 95 de cada 100 detenidos (21 mil 205) fue a causa del consumo pues portaban una cantidad superior a la permitida por el consumo, pero no se les podía acreditar el tráfico de estupefacientes, lo que sí ocurrió con mil 613 personas, que fueron presentados a los tribunales por comercialización.

Las cifras anteriores son semejantes en la cantidad de hombres y mujeres detenidas por estas razones, 21 mil 534 fueron del sexo masculino y mil 219 mujeres.

Ante esta realidad ¿Cuáles son las políticas públicas aplicadas para prevenir las adicciones, a cuánto ascienden los presupuestos gubernamentales para hacerlo?

No es una broma, para este año, el gobierno federal -postura aprobada por los diputados federales- aprobó ¡0 pesos! para los programas de prevención de lasa adicciones y lo destinado a rehabilitación es semejante, todos los recursos están dirigidos al combate violento a la comercialización. Los resultados están a la vista.

Fracaso absoluto y crecen las cifras de espanto.