Presupuesto, verdades a medias

query_builder 10 de enero de 2019
Chihuahua, Chih.

Tema central de las quejas del gobernador chihuahuense, Javier Corral, -y de otros mandatarios estatales-, derivadas de la desaparición de los delegados federales, y la sustitución por los denominados “superdelegados”, a quienes suponen manejarán mayores presupuestos que los gobiernos estatales, es el de los recursos federales que se destinarán a los estados.

Dos días antes de la visita presidencial a Juárez, Corral realizó una conferencia de prensa en la que, nuevamente, afirmó que a Chihuahua se le quitarían alrededor de mil millones de pesos en programas federales; que no se contemplaban, ni la construcción del hospital en Juárez, ni los recursos necesarios para terminar el aeropuerto de Creel, ni otras obras prometidas por el presidente López Obrador.

Sin embargo, en la ley de ingresos para el año 2019, aprobada por el Congreso del Estado, el rubro de “Participaciones, aportaciones, convenios, incentivos derivados de la colaboración fiscal y fondos distintos de aportaciones” contempla un monto de 54 mil 973 millones 498 pesos, superior en 4 mil 838 millones de pesos al del mismo rubro del 2018.

Es decir, el gobierno de Chihuahua recibirá en el presente año un incremento de casi el 10% de recursos federales respecto del año anterior. En esa ocasión fueron del orden de 50 mil 135 millones de pesos.

El incremento neto fue del 9.6%, si le descontamos la inflación, entonces el real deberá ubicarse en alrededor del 5%, lo que nos llevaría a concluir que el incremento real, en pesos, rondará en los 2 mil 600 mdp más que el año recién concluido, monto superior, en más del doble, que el mejor recibido por la administración de César Duarte en el sexenio anterior, de ahí que uno podría suponer que la queja de Javier Corral -en el sentido de que Chihuahua “puede vivir sin el ramo 23” del presupuesto federal-, contradice, gravemente, los dichos del mandatario chihuahuense en las últimas semanas.

Sí, porque uno de los reclamos mayores del actual grupo gobernante en Chihuahua al gobierno de Peña Nieto fue la elevada discrecionalidad contenida en ese ramo, el 23, pues no estaba sujeto a regla alguna y se aplicaba al total arbitrio del Secretario de Hacienda y/o el presidente de la república.

Pero héte aquí que la Cámara de Diputados -de acuerdo con el gobierno de AMLO- resolvió, en la práctica, desaparecerlo y redistribuir el monto en otros rubros, especialmente en las partidas a estados y municipios.

Por esa razón, por los menos los cabildos de Juárez y Chihuahua debieron modificar sus respectivos presupuestos, después de que ya habían sido aprobados en las sesiones especialmente citadas para ello, dentro de los términos legales, a fin de que contemplaran sendos incrementos que llevaron, en el caso de Juárez, a recibir cerca de 400 millones de pesos más, que no tenían contemplados.

“El Municipio de Juárez obtuvo un aumento de 394 millones, 517 mil 301 pesos en la Ley de Ingresos para el ejercicio fiscal 2019, con lo que finalmente el Congreso del Estado lo aprobó en 5 mil 126 millones, 938 mil 757 pesos, afirmó el alcalde, Armando Cabada Alvídrez”. (Nota de Araly Castañón, El Diario, 15 de diciembre 2018).

Lo mismo ocurrió con el municipio de Chihuahua, por un monto menor, superior a los 100 millones de pesos a lo inicialmente aprobado.

Otra cosa será el de la aplicación de los programas federales para Chihuahua, en los que al paso de los días, conforme se den a conocer por la administración federal, podamos ubicar con precisión la veracidad, o no, de los dichos del gobernante chihuahuense, más si a lo anterior le agregamos algo que a simple vista pudiera parecer intrascendente:

La visita de AMLO a Juárez tenía como objetivo la presentación del programa de estímulos fiscales a la franja fronteriza del norte del país. A la reunión acudieron, como era de esperarse, empresarios, legisladores locales y federales, además de los secretarios de Economía y Hacienda del gobierno federal, pero, extrañamente, el responsable de las finanzas estatales, no.

Efectivamente, el Secretario Arturo Fuentes Vélez no participó de la reunión.

En cambio, el alcalde Armando Cabada aprovechó y actuó como anfitrión del Secretario Carlos Ursúa, el todopoderoso secretario de Hacienda, en lo que era una oportunidad, de lujo, para “cabildear” la obtención de más recursos al estado de Chihuahua.

Ni eso hicieron.

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