Poder judicial, una vergüenza

query_builder 12 de abril de 2019
Chihuahua, Chih.

Lo realizado en el Poder Judicial de Chihuahua, por el grupo gobernante es una vergüenza.

Como en el gobierno de César Duarte, el mandatario ha hecho cera y pabilo, en el nombramiento de jueces y magistrados; en la destitución de presidentes del Tribunal Superior; en la abierta y grosera injerencia en los juicios, y no sólo los de los señalados en las presuntas corruptelas cometidas en el sexenio duartista.

A todo lo anterior se agrega la singular aportación del gobierno de Javier Corral a la picaresca nacional: La elevada intervención de su amiga, Luz Estela Castro, en una inmensa cantidad de asuntos que debiera resolver el gobernante, o en los que no debiera intervenir a través de la ex activista.

El colmo es el hecho, primero, de designarla como integrante del Consejo de la Judicatura y, segundo, ponerla al frente de la comisión de ese órgano para que condujera los complejos procesos de designación de jueces y magistrados.

Es un vergüenza para los profesionales del Derecho, y para la sociedad. Es de tal dimensión el batidero, que ya el Poder Judicial de la Federación, como en tiempos de Duarte, enmienda los entuertos efectuados por el grupo gobernante.

Quisieron nombrar a todos los nuevos jueces y magistrados

¿Para qué, para protegerse de lo que pudiera ocurrir cuando salgan de Palacio?

No son iguales a los anteriores, pero ¡Ah, cómo se les parecen!