Informe 2022
¿No hay de otra más que militarizar?

¿No hay de otra más que militarizar? 12 de septiembre de 2022

Eric Urízar Rodas

Chihuahua, Chih

"Tras ... años de vida nos dimos cuenta que la vida no es un ensayo, aunque tratemos muchas cosas; no es un cuento, aunque inventemos muchas cosas; no es un poema, aunque soñemos muchas cosas. El ensayo del cuento del poema de la vida es un movimiento perpetuo; eso es, un movimiento continuo”: AUGUSTO MONTERROSO.

¿Realmente no hay de otra? 

Parte del problema es que, precisamente, no lo sabemos. Si estoy en lo correcto (es decir, si realmente no estamos seguros de que “no hay de otra”), entonces estaríamos tomando una opción en extremo riesgosa con base en un supuesto peligro. 

Antes de pensar en legislar, discutamos si realmente no hay opciones.

¿Qué pasaría si a partir de mañana regresan las Fuerzas Armadas a sus cuarteles? ¿Realmente estados, municipios, regiones o el país entero caerían de la noche a la mañana en las garras de la delincuencia organizada? 

¿Sería realmente el fin del mundo como lo conocemos? ¿Qué no sería volver a como estábamos, digamos, en noviembre del 2006? ¿Era realmente peor entonces? 

¿Qué pasaría por otro lado si, de súbito el presidente, los gobernadores y los presidentes municipales se enfrentan cara a cara con la urgente necesidad de ahora sí construir instituciones? 

¿Y qué pasará si les seguimos dando aire y tiempo para no hacer nada? 

No estoy seguro de que un transitorio, que establezca límites de tiempo, realmente elimine los incentivos perversos que en éste último sentido ha tenido este tipo de subsidiariedad en materia de seguridad pública en México.

Lo que se requiere es una gran alianza entre gobierno y ciudadanía para crear capital social y humano y fortalecer el tejido en comunidades, pueblos y ciudades.

1. La Guardia Nacional (GN) es un organismo castrense, diga lo que diga la Constitución. Su comandante es un general en activo. 

Facilitados los requisitos de antigüedad incorporados en su legislación, todos sus coordinadores territoriales y estatales provienen de la Milicia o la Armada. Tres cuartas partes de sus primeros integrantes son soldados o marinos. Los cursos de inducción se están realizando en cuarteles militares. La formación de sus miembros se podrá realizar en establecimientos educativos militares. 

Para la edificación de bases de la GN, los gobiernos estatales y municipales están haciendo donaciones de terrenos a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), no a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC). 

Las compras de equipo (chalecos antibalas, botas, etc.) para la GN están siendo realizadas por la Sedena ¿Qué más comprobación se necesita? 

2. El número de integrantes de la GN es un blanco móvil. Hace algunas semanas, Alfonso Durazo, titular de la Secretaría de Seguridad Pública y Ciudadana, hablaba de una maniobra inaugural de 61 mil elementos. 

En la exposición de la nueva asociación, se mencionó un estado de fuerza de 70 mil elementos. Esa fluidez en los números sugiere que, en los hechos, no hay ningún límite entre la GN y la fuerza armada permanente. 

La legislación mandata que los integrantes de la GN se “separen funcionalmente” de las fuerzas armadas, pero esa limitación muy posiblemente se resuelva con simples oficios de comisión. Es decir, de ningún modo dejarán de corresponder a los institutos armados (y, con alta posibilidad, la liquidación de sus sueldos y prestaciones seguirá saliendo de allí por un rato). 

Eso asimismo implica que, en lo primordial, el desarrollo de la GN no va a proceder del reclutamiento de civiles, sino de la transferencia de militares.

3. El lanzamiento de la GN significa muy poco en el plano operativo, al menos en el corto plazo. Los 70 mil elementos que (aparentemente) la conforman ya estaban desplegados en la superficie. Provienen de unidades de la policía militar y policía naval y Policía Federal. 

Todos ellos ya realizaban tareas de salvaguardia pública. Expresado de otra manera, vamos a conservar de arranque a los mismos elementos, haciendo lo idéntico, en más o menos los mismos lugares, con el semejante equipo, las mismas tácticas y el mismo liderazgo, pero con uniforme diferente. Salvo que el uniforme sea asombroso, no se deberían esperar resultados grandemente distintos a los alcanzados hasta ahora. 

4. Tal vez en el mediano término, en la medida en que crezca la GN, podría haber un impacto mayor. Pero persiste una interrogación que los promotores de la GN no han podido reconocer hasta hoy: ¿Por qué suponen que la amplia expansión de elementos federales tiene efectos pacificadores notables? ¿En qué certeza empírica basan la idea de que a mayor expansión federal, menor incidencia delictiva y furia criminal? 

Existen, por supuesto, algunos ejemplos de intervenciones federales más o menos exitosas: Tijuana entre 2009 y 2011, Ciudad Juárez entre 2010 y 2012.

*Miembro del Frente de Defensa de El Chamizal (FEDECH), Juárez. Catedrático de la UACJ en el Instituto de Ciencias Sociales y Administración (ICSA) y voluntario del Centro de Derechos Humanos Paso del Norte.