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Lo esperado: Frente anti Morena
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Lo esperado: Frente anti Morena 27 de mayo de 2021

Luis Javier Valero Flores

Chihuahua, Chih.

No constituyó una sorpresa su anuncio, para quienes seguían de cerca las actividades de la candidata del PRI al gobierno de Chihuahua, Graciela Ortiz, de llamar a un frente en contra de Morena (y su candidato, Juan Carlos Loera).

Desde días atrás se apreciaba un notorio descenso de su trabajo proselitista, que se correspondía con lo que sucedía en el entorno electoral del estado, en el que, a partir de la decisión judicial de vincular a proceso a la candidata del PAN, Maru Campos, se notó un descenso de las simpatías ciudadanas por esta candidatura y, al mismo tiempo, el del discreto crecimiento de Loera y el de la falta de crecimiento de la candidata priista. 

Solo era cuestión de tiempo.

Además, por los antecedentes de las discusiones sostenidas por las dirigencias nacionales de la coalición “Va por México”, en las que se insistió en la necesidad de llevar la alianza hasta el nivel de las candidaturas a los gobiernos, y que en el caso particular de Chihuahua no cuajó a causa de la oposición de los panistas.

Por un lado, la oposición del equipo de la ahora candidata Maru Campos, que sospechó de la intención del gobernador Corral de usar la concreción de una alianza para imponer como candidato a Gustavo Madero ya que, de ser así, entonces la designación no podría hacerse por elección de la militancia.

Y una vez superada esa etapa, desde el panismo se rechazó esa posibilidad, a pesar de que dirigentes como el coordinador de los diputados locales blanquiazules, Fernando Alvarez, se impulsaba la alianza con el PRI.

Desde muchos meses atrás se sabía que el PRI no sería competitivo en la disputa por la gubernatura -tanto por sus números electorales, como por la elevada conflictividad interna cuando el dirigente era Omar Bazán- . La campaña lo confirmó.

Además, -y ese podría ser el argumento principal- la existencia de una coincidencia entre priistas y panistas: Había que impedir que Morena alcance la mayoría de la Cámara de Diputados.

En sus alegatos para declinar de facto a la candidatura, Graciela Ortiz apeló a un argumento que bien conocen los chihuahuenses, al regionalismo -la versión local del chovinismo- al sostener que “Chihuahua merece un mejor destino”, y a llamar a que el norte debe cerrarle el paso a López Obrador, “si el norte del país cae, si Chihuahua cae en manos de Morena, este país ya no tendrá remedio”.

Tal anuncio fue precedido, solo por minutos, por el efectuado por el ex gobernador priista Fernando Baeza, quien llamó a los chihuahuenses “a votar por Maru”, usando como principales argumentos la de las agresiones en contra de Chihuahua, dijo, perpetradas por el presidente López Obrador, en especial el de la extracción del agua de las presas del centro-sur del estado.

El morenaje puede desestimar esos dos hechos, pero en una contienda en la que las diferencias disminuyen entre los punteros, sin duda podrán influir, hasta de manera decisiva, pues aún suponiendo que las preferencias electorales por Graciela Ortiz se ubicaran en un número bajo, del orden de los 7-8 puntos, y que solo la mitad de esos electores se hicieran eco de lo propuesto por Ortiz, entonces estamos hablando de 3.5-4 puntos, que llevados al escenario electoral pueden significar alrededor de 50-56 mil votos.

No son pocos.

De ese modo, PRI y PAN concretarán lo que hace años era una realidad en Chihuahua: Sus opiniones políticas, sus candidatos y sus electores cada vez se asemejaban más. Ambos partidos, aquí, con el fin de disputarse el electorado que apreciaban más afín a las posturas de centro-derecha, se fueron corriendo a esas posiciones y terminaron por parecerse.

Quedará en el aire la pregunta ¿Por qué se juntan? ¿Porque se saben en desventaja? ¿O, simplemente estamos frente a un episodio más de “la cargada”, el fenómeno tan característico de la época del partido casi hegemónico?

[email protected]; Blog: luisjaviervalero.blogspot.com; Twitter: /LJValeroF

Luis Javier Valero Flores

Director General de Aserto. Columnista de El Diario