Las trampas del neoliberalismo: aeropuertos y deudas que someten

query_builder 31 de octubre de 2018
Chihuahua, Chih.

I.- El neoliberalismo es mucho más que una teoría económica o política. La potencia del neoliberalismo está presente en los territorios más diminutos de la cotidianeidad. La historia de la vida diaria de las personas puede ser explicada en clave neoliberal. Los pasadizos del neoliberalismo forman parte de un laberinto que se extiende desde los corredores comerciales, los mall's y los parques industriales, hasta lo más recóndito del consciente o el inconsciente colectivo.

El neoliberalismo funciona mediante dispositivos que capturan la vida de las personas en el tablero de la mercantilización. Uno de los dispositivos más funcionales de esta captura es la obsolescencia programa. Un aparato celular, un televisor inteligente, un automóvil, etc., tienen un tiempo de vida determinado y deben ser desechados y reemplazados al momento siguiente de su caducidad. Se trata de sepultar lo viejo para abrirle paso a lo nuevo mediante la mercantilización infinita de productos y servicios.

Lo simbólico del pasaje bíblico que alude la multiplicación de los panes y los peces fue leído de manera torcida, los neoliberales buscan multiplicar sus inversiones y sus ganancias a costa de lo que sea, incluso a costa de las vidas de las personas. Zayak Valencia concibe al crimen organizado y la violencia que ha desatado, como una manifestación extrema del capitalismo en su fase neoliberal (“Capitalismo gore”, 2010).

Todo es comercializable, todo puede ser concebido como si fuera una mercancía, incluidos los cuerpos de los asesinados por los sicarios, los cuerpos de los secuestrados y los cuerpos de las personas sometidas a la trata de blancas.

II.- Las formas de funcionamiento del neoliberalismo en América Latina, han convertido al ejercicio de gobierno en un territorio de intercambios a modo. La Casa Blanca que el contratista Juan Armando Hinojosa Cantú le obsequió a Peña Nieto, es una pequeña muestra de los intercambios que se dan entre políticos y empresarios. Hinojosa Cantú y la constructora Higa han sido los contratistas preferidos de Peña Nieto, durante su paso por el gobierno en el estado de México y durante el sexenio presidencial que concluye en 2018.

Las bolsas del dinero gubernamental son jugosas y la tentación de convertirlas en ganancias es permanente. En los intercambios comerciales donde están presentes los presupuestos de los gobiernos, los tratos ventajosos y la corrupción son una constante.

La venta de medicamentos con sobreprecio a las instituciones de salud pública, los servicios médicos subrogados a hospitales privados, los ahorros pensionarios de los trabajadores invertidos en la construcción del aeropuerto de la ciudad de México, las autopistas concesionadas por décadas a empresas privadas, la venta de deuda pública para mejorar la infraestructura escolar a través del programa “Escuelas al cien” en el sexenio de Peña Nieto, la inversión del presupuesto estatal de Chihuahua en Unión Progresa con la intención de constituirlo en un banco cuyo accionista mayoritario sería César Duarte.

Se trata de hacer negocio con el presupuesto público bajo las premisas del neoliberalismo. Los políticos desean convertirse en empresarios o banqueros, mientras los empresarios buscan ser candidatos a algún puesto de elección popular. Lo que mueve a unos y otros, es el dinero del poder o el poder del dinero, que en el capitalismo de compadres se confunden bajo las sombras de la corrupción, la malversación y el saqueo del presupuesto público.

III.- Es necesario analizar a profundidad los mecanismos de funcionamiento del neoliberalismo que impactan en las formas de gobierno. La historia reciente nos muestra las maquinarias neoliberales que controlan a los gobiernos de derecha y de izquierda.

Immanuel Wallerstein plantea una tesis que resulta desalentadora por su pesimismo (“El moderno sistema mundial”, 4 tomos):

La hegemonía del capitalismo en los siglos XIX, XX y XXI, es de tal grado que las mismas fuerzas de la izquierda han sido sometidas por la lógica del capital. Los proyectos gubernamentales de la izquierda están sobre-determinados por el capitalismo en su fase neoliberal. La izquierda no ha logrado escapar de esta dominación que se proyecta hacia el siglo XXI.

La captura neoliberal en el gobierno de López Obrador comienza a manifestarse en el caso del aeropuerto de la ciudad de México. El gobierno de Javier Corral ha quedado capturado por el neoliberalismo a través del mecanismo de la deuda pública. También en el gobierno de López Obrador, la deuda pública es uno de los factores del dominio neoliberal.

IV.- El mapa neoliberal del aeropuerto de Texcoco se lee a partir de la danza de números que significan al dinero. Cuando el dinero se acumula sobre el dinero, cuando las cifras de la matemática neoliberal se acumulan unas sobre otras, se construye un territorio simbólico en el que las vidas de las personas y la existencia concreta del mundo, son trasladadas a un espacio de abstracción monetarizada.

Unos de los principios clave del neoliberalismo consiste en colocar al dinero y a la numerología macroeconómica por sobre las vidas de las personas. De esta forma, las vidas de las personas quedan cifradas y monetarizadas. Los altares del neoliberalismo en el siglo XXI son los montones de dinero, las cifras y porcentajes de la economía que se acumulan sobre sí mismos. La numerología del neoliberalismo ha tomado una forma religiosa.

Al día siguiente de la consulta sobre el aeropuerto, una parte de los argumentos neoliberales para descalificar los resultados fueron las cifras y los porcentajes de la matemática neoliberal: el aumento de la cotización del dólar frente al peso, la caída de la calificación crediticia de México, el aumento de la deuda pública, la amenaza latente sobre las tasas de interés.

Hacia el 2014 la información oficial admitió que el dinero necesario para construir el aeropuerto en Texcoco eran 169 mil millones de pesos. Ese mismo año la Secretaría de Hacienda refirió que el costo sería de 195 mil millones de pesos, debido a los ajustes inflacionarios. Posteriormente, se dijo que el costo llegaría a los 285 mil millones de pesos. Esta última cifra no es segura, de acuerdo al cálculo de la Academia de Ingeniería de México, el costo total del aeropuerto en Texcoco llegaría a los 439 mil millones de pesos (Enrique Galván Ochoa, “La Jornada”, 28 de septiembre de 2018).

No se sabe con certidumbre cuál sería el costo total del aeropuerto en caso de ser construido en Texcoco. Las cifras son imprecisas y pueden ser interpretadas a partir de las variaciones del mercado o de la especulación financiera. Una de las trampas de la matemática neoliberal es la imprecisión. La matemática neoliberal juega con la imprecisión que genera incertidumbres. En los territorios imprecisos de la matemática neoliberal se juegan las ganancias y las pérdidas que pueden ser manipulables.

Lo peor del caso es que la matemática neoliberal es un lenguaje que ya es hablado por los operadores de López Obrador. Para defender la construcción del aeropuerto en Santa Lucía o para construir un sistema aeroportuario, los lópezobradoristas comienzan a manejar cifras comparativas, cifras de pérdidas y ganancias. El lenguaje de la matemática neoliberal está instalado en los mismos argumentos que se emplean para echar abajo el aeropuerto de Texcoco. Este último es uno de los mayores triunfos del neoliberalismo.

La matemática neoliberal, las cifras y los porcentajes macroeconómicos instalados en el discurso lópezobradorista que refuta el aeropuerto de Texcoco y defiende al de Santa Lucía, son un síntoma de la dominación neoliberal sobre la izquierda. A lo largo del sexenio esas cifras que se expanden hacia cada uno de los rincones del manejo presupuestal y de las políticas públicas, serán la ortopedia para enderezar y someter al gobierno que tomará posesión el 1 de diciembre.

V.- El mecanismo de la deuda pública que se expande en la segunda mitad del siglo XX, es una de las formas de control neoliberal. El crecimiento exponencial de la deuda pública en México se desata a partir del sexenio de José López Portillo.

Durante los últimos tres sexenios la deuda creció de manera cuantiosa. En el sexenio de Vicente Fox la deuda total del país llegó al 23% del Producto Interno Bruto (PIB). Durante el sexenio de Calderón la deuda creció hasta el 33% del PIB y en el sexenio de Peña Nieto la deuda llegó al tope, con un 45% del PIB (“Sin embargo”, 17 de julio de 2018).

Al finalizar el sexenio de Peña Nieto, la deuda interna y externa llegó a los 10 billones  427 mil millones de peso. No está por demás recordar que un billón equivale a un millón de millones (1, 000, 000, 000, 000). De esa cifra estratosférica, en promedio cada mexicano debemos 180 mil pesos. Es imposible que López Obrador pueda solicitar más deuda. Con Peña Nieto se ha llegado al límite de la capacidad de endeudamiento.

El caso de endeudamiento en Chihuahua resulta muy similar al del país en su conjunto. Tomando en cuenta las cifras oficiales, la deuda pública en Chihuahua asciende a 47 mil 729 millones de pesos. César Duarte dejó una deuda que tendrá en jaque al gobierno de Chihuahua por varios sexenios.

El gobierno de Javier Corral, con el aval del Congreso del Estado, reestructuró parte de esta deuda hace algunos meses. Con la reestructuración, seis bancos se repartieron un monto de 20 mil 224 millones de pesos de la deuda pública en Chihuahua. El Banco Interacciones se quedó con 7 mil millones de la deuda del gobierno de Chihuahua, BBVA-Bancomer se quedó 4 mil 905 millones, Banorte con 3 mil 240 millones, Multiva con 2 mil 792 mil millones, Santander con 2 mil millones y el banco Banjío con mil millones de pesos (“El Diario de Chihuahua”, 1 de junio de 2018).

Las tasas de interés y los servicios que las instituciones bancarias cobran por el dinero prestado a los gobiernos son cuantiosas. El negocio es redondo para los bancos y los inversionistas. En el periodo comprendido entre enero y agosto del 2018, el gobierno de Chihuahua pagó mil 715 millones de pesos por concepto de intereses y servicios de la deuda. Tan solo en el mes de mayo de este año, se pagaron 238 millones 578 mil pesos, cantidad que supera por 43 millones a lo destinado al mismo concepto mensualmente durante el año 2017 (“El Diario de Chihuahua”, 22 de junio de 2018 y 22 de septiembre de 2018).

Entre los años 2016 y 2018 las tasas de interés en México pasaron del 5% al 7.75%, con el último aumento en el pasado mes de junio. Estos aumentos impactan directamente en los intereses que el gobierno del estado paga por la deuda contraída. Los accionistas de los bancos Interacciones, BBVA-Bancomer, Banorte, Multiva, Santander y Banjío se frotan las manos y se disponen a abultar sus fortunas en los años venideros con los cobros de la deuda al gobierno de Chihuahua.

En 1998 con el FOBAPROA (Fondo Bancario de Protección al Ahorro) los bancos fueron rescatados de su quiebra con dinero público que se sigue pagando. En los años posteriores, ya con las finanzas saneadas, los bancos se dispusieron a repartirse las rebanadas del pastel de la deuda pública del gobierno federal, los gobiernos estatales y los municipales. Es un lugar común recordar que en el neoliberalismo las pérdidas se socializan como en el caso del FOBAPROA, pero las ganancias se privatizan como en el caso de la deuda contraída por el gobierno del estado de Chihuahua.

La deuda pública en Chihuahua ha definido la agenda gubernamental de forma determinante. El gobierno de Corral ha sido colocado entre la espada y la pared por el mecanismo neoliberal del endeudamiento llevado al tope durante el gobierno duartista, que será reconocido como el más corrupto en la historia de Chihuahua

VI.- Un sexenio resulta demasiado pequeño para la ambición de los políticos y los empresarios. La obra pública del nuevo aeropuerto de la ciudad de México es transexenal. El mecanismo neoliberal del endeudamiento también es transexenal. El problema de la construcción del nuevo aeropuerto caminará del sexenio de Peña Nieto hacia el de López Obrador y se extenderá en los sexenios por venir. La deuda pública ha caminado desde el gobierno López Portillo hasta el de Peña Nieto, se extiende también desde el sexenio de César Duarte hasta los cinco años de Gobierno de Javier Corral, y más hacia adelante todavía.

Los medios y los tecnócratas se han referido a los resultados de la consulta, que dan lugar a la cancelación del aeropuerto en Texcoco, como el “error de octubre”. Esta denominación alude al “error de diciembre” que tuvo lugar en el primer mes del gobierno de Ernesto Zedillo, en 1994. Esta forma de nombrar a los resultados de la consulta es también un mecanismo para concebir al mundo a partir de la lógica neoliberal. El “error de diciembre” de 1994 dio lugar a una crisis económica que terminó incubando al FOBAPROA. Lo que ha sido nombrado como el “error de octubre” de 2018, es un barrunto que amenaza con la presencia monstruosa del neoliberalismo bajo la forma de la crisis…