Las tragedias olvidadas, los feminicidios

query_builder 3 de enero de 2019
Chihuahua, Chih.

Cuánto habrá cambiado la sociedad, cuánto se habrá degradado el tejido social que un cuarto de siglo después, uno de los grandes temas que nos escandalizó-atemorizó-aterrorizó, “Las muertas de Juárez”, palidecería frente a lo que hoy ocurre sin causarnos el desazón de entonces.

De ninguna manera aquella tragedia -tragedias- lo es menos; la muerte de cualquier persona, más si lo es de manera violenta a causa de su género sexual, es extremadamente lamentable, lo que sucede es que los niveles de violencia a los que estamos sometidos nos han deshumanizado en algún grado y si bien nos condolemos a causa de la información de un feminicidio más, de ninguna manera se compara al del estado de verdadero terror en el que vivimos a causa de aquella tragedia.

Luego se trasladó a la ciudad de Chihuahua; las víctimas -toda la parentela, amigos y conocidos de las desaparecidas y las asesinadas- se encuentran entre nosotros y, como en Juárez, la impunidad fue el toque característico, en medio de una clase gobernante que no atinaba a dar una respuesta coherente que, además, aderezaba con un discurso misógino -ellas se lo buscaron por andar de “locas”- así como en la permanente presentación de “chivos expiatorios”, género en el que se especializaron las administraciones de Patricio Martínez y Francisco Barrio por igual.

Veinticinco años después, del mismo modo que los más de 25 mil ejecutados entre 2008 y 2012 -ocurridos en los sexenios de Reyes Baeza y César Duarte-, la absoluta mayoría de los feminicidios sigue sin resolverse; los asesinos siguen sueltos y las autoridades que fallaron a sus responsabilidades nunca fueron enjuiciadas por sus desaciertos.

La dimensión de la tragedia, así como de un hecho por demás lamentable, el de que, a diferencia de entonces, la sociedad chihuahuense no ha sido capaz de generar sus propias organizaciones para hacerle frente a tan descomunal tragedia pues quienes lidereaban a las agrupaciones de entonces, o forman parte del gobierno de Chihuahua, o no generaron el necesario relevo, o a que el tráfago de la violencia nos desborda.

No terminamos de asimilar la desaparición, o la aparición de un cadáver más, cuando ya estamos recibiendo el impacto de la (s) siguiente (s) víctima (s) y la capacidad de reacción se ve superada por la dimensión del fenómeno-tragedia de todo un pueblo, inerme tanta violencia, a la que deberá sumársele la generada en el interior de los domicilios, que nos lleva a los primeros planos nacionales, en un género del que debiéramos avergonzarnos extremadamente -la sociedad en su conjunto- y el gobierno atacar frontalmente, en una cruzada que ojalá fuera ejemplar pues es la representación más vívida del machismo presente en una sociedad que se considera así misma como lideresa nacional en muchos aspectos.

Y quizá ahí se encuentran los cabos sueltos de una tragedia que en las palabras del periodista Rubén Villalpando (Corresponsal por muchos años de La Jornada en Juárez) adquiere sus verdaderas dimensiones.

Villalpando escribió en su muro a fines de noviembre que, ante la aparición de dos “mujeres asesinadas anoche, el pretexto de la autoridad, para eludir su responsabilidad en las indagatorias, es que vendían droga; así con 122 de las que tengo registro este año en Juarez y 200 en el estado. Y las ONG, activistas y mis estimadas feministas luchonas dónde están para levantar su voz como antes. En 1993 mataron 19 y dio pie al surgimiento de importantes luchas, hoy, seis veces más, ni siquiera a una declaración, como han cambiado los tiempos”. (30/XI/18).

¿Cuántas muertas más van después de estas frases? Muchas, muchas, muchas…

Sería necesario, igual que casi 30 años atrás, que los chihuahuenses salieran a buscar a sus hijas, hermanas, cuñadas, primas, tías, madres y/o impedir que se convirtieran, solamente, en una cifra más, porque, al igual que antes, los gobernantes de poco sirven, de muy poco.

Por desgracia…

Y los federales están muy lejos; tema tan doliente no aparece en sus agendas, habrá que imponérselos, como antes.

Con una diferencia, el gobierno de la 4T ha despertado mayores expectativas, ojalá las colmara.

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