La revista Proceso y la ética cuestionada de la 4T

La revista Proceso y la ética cuestionada de la 4T 26 de julio de 2019

Leonardo Meza Jara

Chihuahua, Chih.

Las aguas límpidas de la 4T, defendidas a cada paso por López Obrador, comienzan a ser enturbiadas por las relaciones que esta fuerza política ha fraguado con personajes oscuros. Las alianzas pragmáticas del lópezobradorismo traen consigo costos negativos en varios flancos. Eso era de esperarse tarde que temprano.

En las dos últimas semanas la 4T ha sido cuestionada por las conexiones del actual presidente con Ricardo Salinas Pliego, señalado por la revista Proceso debido a sus implicaciones en el caso Fertinal. También ha sido cuestionada por el caso del gobernador electo por Baja California, Jaime Bonilla, quien operó para aumentar indebidamente su periodo de gobierno de dos a cinco años.

Desde febrero pasado, la revista Proceso viene publicando una serie de reportajes en los que demuestra la implicación de Ricardo Salinas Pliego en el caso Fertinal, como prestamista a través de Banco Azteca y como socio a través de tres empresas “off shore” radicadas en Bélgica, Suecia y el paraíso fiscal de Luxemburgo (Proceso 2208, 24 de febrero de 2019; Proceso 2222, 2 de junio de 2019 y “Proceso” 2229, 21 de julio de 2019).

En varios reportajes a cargo del periodista Mathieu Tourliere, esta revista ha mostrado con evidencia periodística suficiente la participación de Salinas Pliego en las maniobras de Fertinal durante los sexenios de Fox, Calderón y Peña Nieto. En una entrevista que Carmen Aristegui le hace a Tourliere en días pasados, se deja en claro la participación de Salinas Pliego en la trama de Fertinal (“Hay indicios de que Salinas Pliego sí era socio de Fertinal a través de empresas belgas: Periodista”, Aristegui Noticias, 22 de julio de 2019).

Ricardo Salinas Pliego ha sido identificado como un empresario cercanísimo a la 4T. López Obrador estuvo en el aniversario 25 de TV Azteca, el 22 de noviembre de 2018. En ese evento, el actual presidente aparece en una fotografía al lado del banquero y empresario de la televisión mexicana.

En esa fotografía aparecen también dos Secretarios del gobierno lópezobradorista: Luisa Alcalde (Secretaria de Trabajo y Previsión Social) y Esteban Moctezuma Barragán (Secretario de Educación y expresidente de la Fundación Azteca).

En ese mismo evento, el gobierno federal firmó un convenio denominado “Por los Jóvenes de México” con el Grupo Salinas, para apoyar a 100 mil jóvenes a través de proyectos que impulsan la formación de coros y orquestas.

También en el mes de noviembre de 2018, López Obrador anunció la formación de un consejo asesor integrado por Ricardo Salinas Pliego y otros empresarios: Bernardo Gómez, Olegario Vázquez, Carlos Hank González, Daniel Chávez, Miguel Rincón, Sergio Gutiérrez y Miguel Alemán Magnani. Desde sus inicios, ese consejo fue cuestionado por el pasado turbio de los empresarios neoliberales que lo conforman.

El 11 de enero de 2019, el gobierno federal dio a conocer que el Banco Azteca de Salinas Pliego será el operador principal en la distribución de las becas que se otorgan a través de la Secretaría de Bienestar. Las relaciones que el gobierno de López Obrador ha entablado con las empresas de Salinas Pliego, han comenzado a desplazar a Carlos Slim como el empresario preferido del régimen en turno.

Los reportajes que la revista Proceso ha publicado sobre la participación de Salinas Pliego en los manejos turbios de Fertinal, le pegan en la médula moral al mismísimo López Obrador.

De ello se deriva la reacción del presidente durante la rueda de prensa del pasado lunes 22 de julio, cuando sostuvo un diálogo ríspido con el reportero de la revista Proceso, Arturo Rodríguez. En los primeros meses del gobierno lópezobradorista, la revista que ha impulsado por décadas el periodismo de investigación en México, ha escarbado en las entrañas del poder y ha demostrado que en el actual sexenio, hay una serie de relaciones entre el poder político y el poder económico que permanecen intactas.

Hay una continuidad del neoliberalismo y de la política de compadres que fragua acuerdos no del todo claros entre políticos y empresarios. El emporio económico de Salinas Pliego y sus relaciones con el poder, inicia desde el gobierno priista de Salinas de Gortari (con la venta y privatización de Imevisión, hoy TV Azteca, para la cual Raúl Salinas de Gortari le “prestó” 80 millones de dólares), pasa por los gobiernos panistas de Fox y Calderón (que permitieron la fundación de Banco Azteca y el despojo del Canal 40) y se extiende hasta los primeros meses del gobierno de López Obrador (con la expansión de los negocios del Grupo Salinas).

Por otro lado, está la relación del lópezobradorismo con Jaime Bonilla, gobernador electo de Baja California y artífice de una jugada política que ha puesto en duda el perfil no-reeleccionista de la 4T.

López Obrador y el morenismo han tratado de deslindarse de la jugada reeleccionista de Bonilla mediante la firma de un documento notariado que compromete la no-reelección del presidente. Pero ante los daños causados por la operación de Bonilla al proyecto de la 4T, habría que preguntarse si ese deslinde es suficiente.

A finales de marzo de 2019, antes de celebrarse las elecciones en Baja California, López Obrador sostuvo una reunión en el hotel Lucerna de la ciudad de México con Jaime Bonilla, Yeidckol Polevnsky y Leonel Godoy Rangel. Los dos últimos fueron los operadores de Morena en el proceso electoral de Baja California.

Otro de los asistentes a esta reunión fue el empresario y abogado, Guillermo Ruiz, quien durante años representó los intereses del político priista Jorge Hank Rhon (“AMLO se reúne en privado con Jaime Bonilla, candidato por Morena a BC”, Proceso, 27 de marzo de 2019).

Lo que López Obrador y Bonilla platicaron durante esa reunión se mantiene en reserva. Tampoco hay información de pláticas posteriores entre López Obrador y Bonilla, después que el segundo fue electo como gobernador de Baja California.

Queda en duda, si López Obrador estaba o no enterado de la jugada de Bonilla para extender su gobierno de manera ilegal de dos a cinco años. A pesar de los deslindes del presidente en las conferencias mañaneras de esta semana y de la firma de un documento notariado que compromete su no-reelección, el daño ya está hecho.

El pragmatismo aliancista ha causado estragos al proyecto de la 4T en los primeros meses de gobierno y coloca en riesgo el perfil de un gobierno que le apuesta todas sus cartas a una moral límpida. De manera directa o indirecta, las manchas comienzan a cubrir los acontecimientos y las fotografías que López Obrador se ha tomado con personajes como Ricardo Salinas Pliego y Jaime Bonilla.

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