La opinión de Eduardo Lamazón

La polémica sobre la 2a. pelea “Canelo”- GGG

query_builder 17 de septiembre de 2018
Chihuahua, Chih.

La realidad es independiente de la actitud con que se la mire. La pelea fue una, las opiniones son millones. La pelea fue esa que vimos, no es más ni es menos pelea, ni se modifica con las voces de los miles de opinadores de ocasión.

Si usted cree que ganó Canelo, la pelea es la que fue, y si cree que ganó Golovkin, está bien, pero no se modifica lo actuado.

Esta polémica infinita, hija de las redes sociales, que creció como una pandemia, que puso en el éter el grito agónico de aprobación o de rechazo de tantos aficionados sin rostro, es buena para el boxeo, porque enciende las pasiones y hace protagonistas a los más alejados del ring.

Yo soy de un tiempo cuando tras las grandes peleas podíamos conocer sólo unas cuantas opiniones. Unas cuantas es diez, veinte, por los diarios o por la radio.

En esta vertiginosa discusión hemos leído una catarata incontenible de tonterías sobre el combate de Las Vegas:

- Que los rounds muy parejos hay que dárselos al campeón.

- Que el retador tiene que hacer más para ganar.

- Que los jabs no cuentan en el boxeo profesional.

- Que uno u otro tenía el rostro más lastimado y eso prueba que perdió.

- Que al negocio del boxeo le convenía que ganara Canelo.

- Que Chávez dijo que ganó Canelo y entonces ganó Canelo porque nadie puede saber más que Chávez.

- Que Canelo dominó la pelea.

- Que Golovkin se vio disminuido y viejo.

* * * * *

Pongamos algunas cosas en su lugar:

- Al campeón se lo destrona ganándole por un punto.

- Si los jabs no contaran en el boxeo profesional, Larry Holmes no existiría en la historia del ring, él, que es el quinto mejor pesado de la historia, y que durante doce años fue imbatido e imbatible.

- Un rostro más lastimado que el otro rostro es una consideración muy menor a la hora de evaluar lo sucedido. Si uno de rostro lastimado fuera necesariamente perdedor, Daniel Zaragoza o el Travieso Arce, no hubieran ganado nunca una pelea.

- Canelo no tuvo el control del combate ni siquiera en los rounds que ganó. La pelea se desarrolló en zona geográfica propiedad de GGG.

- Golovkin mantuvo un despliegue físico admirable, superior al de la pelea anterior entrambos y superior al que exhibió contra Daniel Jacobs.

- Si Chávez dijo que ganó Canelo, Manny Pacquiao y Terence Crawford dijeron que ganó Golovkin.

- Al negocio del boxeo le convenía que ganara Golovkin. Una derrota a Golovkin lo podía/puede dejar fuera del boxeo, una derrota de Canelo garantizaba aún más una tercera ruidosa pelea.

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La pelea del sábado fue un intercambio caótico y atroz de violencia en el que chocaron dos estilos diferentes, que sedujeron uno a unos y el otro a otros.

Para los canelistas los golpes de jab de Golovkin contaron poco, o nada, porque son golpes de señoritas, y para los simpatizantes del que perdió el dominio científico de éste sobre el mexicano fue apabullante.

¿Cómo se resuelve el dilema?

Vuelvo sobre algunas cosas que digo con frecuencia:

1- En boxeo la palabra más importante es CRITERIO.

2- No nos casemos con un concepto sin serle alguna vez infiel, cuando valga la pena: un jab vale menos que un recto a la mandíbula, sí, pero en este caso el tsunami que Golovkin le creó a Álvarez con el jab incesante fue de tal calidad que es difícil recordar otros ejemplos de un uso tan eficiente, casi devastador “del golpe de señoritas”.

3- En boxeo no hay goles, ni hay puntos, ni hay una pelotita, ni corremos contra un reloj, por lo que el resultado de la pelea es el que cada cual ve, y hay un resultado oficial que muchas veces es razonable y otras veces es miserable.

Algunas peculiaridades de este combate revelan que el réferi no intervino en las acciones, los dos fueron tan limpios que podrían haber estado solos en el cuadrado.

Canelo tuvo un desempeño valiente hasta el límite de lo posible, porque con una propuesta inimaginable antes de la pelea, se rajó el alma para gustar.

Ninguno de los rincones se creía ganador seguro poco antes del final a juzgar por los diálogos que escuchábamos en los descansos.

Los combatientes se abrazaron con sinceridad cuando oyeron la última campanada, lo que el boxeo les agradece. Las fricciones previas fueron dramáticas y a veces divertidas, el abrazo final curó heridas encarnadas.

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Mi percepción es que ganó Gennady Golovkin, en un diseño de ajedrez de una pelea en la que su inteligencia, recursos técnicos y capacidad para ejercer y soportar castigo fueron superiores a lo que ofreció Canelo. La quintaesencia de una estrategia bien lograda. No fueron jabs solamente, aunque con esa mano izquierda sublime le hubiera bastado para justificar el triunfo.

Golovkin sacudió la testa de Álvarez tantas veces como fue sacudido, si le reclamamos golpe de poder. Su respuesta a los impactos recibidos fue a golpe por golpe cuando los intercambios parecieron de nocaut.

Anoté 116 112 a favor de GGG.

Pero todos tienen su opinión, y nadie la va a cambiar.

Es la historia del boxeo.

Cada cual ve lo que quiere, o lo que puede.