La ley del garrote

query_builder 3 de abril de 2019
Chihuahua, Chih.

Bastó una simple medida del gobierno norteamericano para poner en jaque a la economía fronteriza de México. La decisión de disminuir el personal que debe atender las garitas aduanales, en represalia al gobierno mexicano por no impedir el acceso de los cientos de refugiados centroamericanos y de otros países a la frontera norte y, ponerlos en la posibilidad de acceder a los estados unidos de norte América, es prueba palmaria de la verdadera naturaleza del gobierno norteamericano, encabezado por Donald Trump.

Las largas filas, tanto de trailers, como de automóviles, que han causado un gran caos en la Frontera Norte americana demuestran, de manera brutal, la elevada dependencia respecto de la economía norteamericana. Y, además de qué manera el gobierno de Donald Trump puede efectuar tantas maniobras económicas, financieras, aduanales, para presionar al gobierno de México en favor de sus propias políticas.

Así, el gobierno de la cuarta transformación está enfrentando a una de las primeras manifestaciones del enorme desequilibrio existente en las relaciones políticas y económicas entre ambos países.

Además, para aprobar la nueva versión del Tratado de Libre Comercio, exigida por los demócratas, es urgente que el congreso de La Unión apruebe diversas reformas al marco laboral existente, que posibilitaría la existencia de la democracia sindical en México cosa que contaría con la oposición de las cúpulas sindicales mexicanas.

Y aún resta la definición del Partido Demócrata norteamericano respecto del Tratado de Libre Comercio. No está demás asentar que lo firmado en la parte final del gobierno de Peña Nieto es la ratificación de la política económica del neoliberalismo, de ahí la contradicción del gobierno de López Obrador, en lo que está constituido como el episodio más difícil de la naciente administración federal y cuyas consecuencias pueden sufrir de primera mano los habitantes de la frontera norte de México, entre ellos, especialmente, los de Juárez.

Por si fuera poco, el gobierno de Estados Unidos presionó al mexicano para que este aceptara recibir a los migrantes de otros países, que solicitaron asilo político en Estados Unidos, y que su estancia transcurriera en nuestro país, en oposición a todos los tratados de migración existentes en el mundo y que se convierte este evento en otra prueba palmaria de cómo el gobierno de Estados Unidos somete y presiona al de México, ahora personificado en López Obrador.

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