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Irresponsabilidades en salud 20 de enero de 2022

Luis Javier Valero Flores

Chihuahua, Chih.

Si bien para los vacunados y para quienes ya se habían contagiado de COVID 19 el nuevo brote de la pandemia -que probablemente sea Ómicron, en México es imposible saberlo ya que la investigación sobre este aspecto de la enfermedad, y otros, simplemente se hacen- adoptó la modalidad menos severa de la enfermedad, las novedades sobre ésta no son precisamente buenas noticias.

Primero: Es cierto que se manifiesta de manera menos severa que los brotes previos;

Segundo: Los que fueron vacunados, independientemente de si recibieron las dos dosis y la dosis de refuerzo, pueden enfermarse nuevamente;

Tercero: Quienes se habían contagiado previamente, se pueden contagiar de nuevo, incluso si contaban con el esquema completo de la vacunación;

Cuarto: No se trata de un simple resfriado, tiene consecuencias  perniciosas, dependiendo del paciente, de la edad, de las comorbilidades existentes;

Quinto: La proporción de personas no vacunadas que pueden llegar hasta la hospitalización, si se contagian, en relación con las vacunadas, es de 10 a 1;

Sexto: Esa proporción se mantiene y en algunos países se eleva en el número de fallecimientos;

Séptimo: La actual ola pandémica tiene manifestaciones, signos, síntomas y  duraciones diferentes a las olas pandémicas previas;

Octavo: La presentación de la fiebre es menos frecuente, lo que podría volver obsoleta la medición de la temperatura en los lugares de elevada afluencia;

Noveno: Es altamente contagiosa, varias veces más que las variantes previas; se ha calculado que hasta en 30 o 40 veces;

Décimo : Es muy sensible a la vacunación y, debido a las mutaciones, o a las vacunaciones, es menos letal que las variantes previas y, 

Décimo primero: Estudios preliminares en EU muestran que entre el 10 y 30% de los infectados tienen síntomas persistentes, lo que ha llevado a clasificarlo como Covid agudo, largo o crónico, cuyas complicaciones aún deberán determinarse, con base en el estudio especializado, particularizado, de cada país.

Sin embargo, aún es temprano para asentar sólidamente que las complicaciones de mediano y largo plazo sean menos severas que las presentadas en las anteriores olas de contagios. Aún se estudian, por ejemplo, las razones del porqué se presenta, en muchos pacientes, la disminución de la oxigenación.

En las etapas previas se puso el énfasis en el daño provocado a los pulmones, pero en los últimos meses se ha encontrado un fenómeno aún peor, el de la existencia de microcoágulos en sangre, que serían responsables de la disminución de los niveles de oxígeno en la sangre.

No se trata de una nueva ola de contagios ante la cual se adoptara la postura de tratarla como si fuera una “gripa” cualquiera, tal y como la ha descrito el presidente López Obrador, no es así.

En los primeros 7 días del año, en el estado de Chihuahua, se presentaron 3 mil 786 contagios; en los segundos casi se duplicaron, ascendieron a 6,302; luego, en los últimos cinco días (hasta el miércoles 19 de enero), llegaron a 4,306.

Si se mantiene ese ritmo de contagios, superaremos el número de las semanas precedentes, con las consecuencias negativas de ello.

En contraste, los últimos cinco días del año 2021 se presentaron mil 498 contagios, que casi fueron triplicados en los últimos cinco días de este 2022.

Para variar, el mensaje enviado desde la presidencia de la república es contraproducente. Intenta minimizar el efecto de la pandemia y crear un falso ambiente de confianza. Está logrando exactamente lo contrario, al grado de que ya más del 50% de los encuestados con este tema, afirman que la pandemia se agrava.

El mensaje presidencial va a contrapelo de lo que sostiene la principal autoridad sanitaria en el mundo, la Organización Mundial de la Salud (OMS): La variante Omicron no es una enfermedad leve; no es una “gripa”.

Además, por si fuera poco, el número es tan alto que ya está incidiendo en la actividad económica, tanto en la del sector formal, como la del informal y deberemos insistir en que las consecuencias en el último de estos son extremadamente serias pues los empleados de este sector de la economía no tienen resguardo social alguno.

En cambio, el otro, el del empleo formal incide directamente en los aspectos centrales de la economía pues el ausentismo disminuye el ritmo de producción de las empresas, el de los ingresos de los trabajadores, abate el ingreso gubernamental, envía a un elevado número de trabajadores al desempleo, etc.

Lo peor, ahora resulta que quienes se contagiaron en las más recientes semanas deberán esperar más allá de los 7 días aconsejados por el gobierno de la república pues se han encontrado cargas virales elevadas en quienes padecieron recientemente el COVID, lo que lleva a la conclusión de que los recientemente se enfermaron pueden contagiar por más tiempo que el recomendado por quienes dirigen la administración pública federal.

En el colmo de la frivolidad, en el afán de no evidenciar la gravedad de la pandemia en el país, llegan al extremo de aparcar en público sin hacerse pruebas, después de haberse enfermado; sin cubrebocas y desestiman el cuidado médico al recomendar remedios caseros.

Desestimar la gravedad del COVID, así sea la de Omicron, es una gran irresponsabilidad, semejante a aquella del secretario de Salud, el Dr. Alcocer, cuando afirmó que él no vacunaría a sus nietos.

El mundo desarrollado sí está vacunando a los suyos.

[email protected]; Blog: luisjaviervalero.blogspot.com; Twitter: /LJValeroF

Fuente de citas hemerográficas antiguas: Información Procesada (INPRO)

Luis Javier Valero Flores

Director General de Aserto. Columnista de El Diario