Inseguridad, dolor de cabeza de la 4T
Sin Retorno

Inseguridad, dolor de cabeza de la 4T 16 de diciembre de 2020

Luis Javier Valero Flores

Chihuahua, Chih.

Inseguridad, dolor de cabeza de la 4T

Luis Javier Valero Flores

Triste balance en 2019 tuvo el gobierno de López Obrador en seguridad pública. Fue el año con el mayor número de homicidios dolosos en la historia del país. Lejos, muy lejos, quedaron las acerbas críticas que el morenaje le hiciera al gobierno de Felipe Calderón por el número de caídos en su sexenio.

Igual quedaron las críticas que se le hicieran al gobierno del priista Enrique Peña Nieto por la misma razón.

Por ello no debiera sorprender la irrupción del periodista Jorge Ramos en la conferencia mañanera del presidente López Obrador. Inquirido por el periodista sobre el tema de la seguridad pública, el presidente abordó el tema de seguridad pública, por segunda ocasión consecutiva en menos de 5 días (en la conferencia mañanera celebrada. En Juárez apenas el viernes anterior y la del día de ayer), al que denominó el “asunto más delicado” de su administración.

Ramos es, sin duda, el periodista hispano más importante de los EU y sus preguntas a los mandatarios mexicanos han sido, siempre, incisivas, ácidas, y su estilo, confrontador, ha sacado de quicio a Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto. Casi lo logra con el Peje.

Insistente en su aseveración acerca de que en 2019 se alcanzaron las cifras más altas de homicidios -desde la Revolución, dijo- no se percató que la respuesta del presidente López Obrador le ofrecía la posibilidad de ahondar en el tema y de interrogarlo acerca de la estrategia usada para obtener las cifras que el presidente dio a conocer y del principal logro que presumió el tabasqueño en esa materia.

López Obrador sostiene que su gobierno ya obtuvo que la curva de crecimiento de los homicidios tuviese una sensible baja, lo cual, de suyo, es esperanzador, pero de ninguna manera motivo para echar a volar las campanas.

Además, existen discrepancias mayores entre las cifras mencionadas por el periodista y las expresadas por el mandatario, y por si fuera poco, con las que hasta la fecha ha publicado INEGI.

Jorge Ramos insistía en el crecimiento del número de homicidios, el presidente insistía en que la curva de crecimiento se ha estabilizado pues, sostiene que el crecimiento fue tan solo del 0.1% en 2019, frente al 0.7% en 2018, 2.3% en 2017 y 2.9% en 2016.

Pero AMLO usó una gráfica que acredita la comisión de 34 mil 589 homicidios en 2019, cifra que coincide con  la informada por Jorge Ramos, pero que no guarda relación con la cifra oficial, publicada por INEGI, de los homicidios cometidos en 2018, de 36 mil 685.

De lo que se deduce que deberemos de esperar las cifras oficiales para hacer las evaluaciones correspondientes, pero si diéramos por buenas las cifras de INEGI del año 2018 y las de AMLO del 2019, querría decir que hubo una disminución en este último año frente al anterior, cosa que hasta ahora nadie ha argumentado, ni siquiera el presidente en la mañanera del martes, razón por la que la famosa frase de -tengo otros datos- se actualiza para este, que es el tema más doloroso.

Porque más allá de las cifras con diferencias menores a los 2 o 3 puntos, lo cierto es que estamos hablando de la muerte violenta de decenas de miles de personas, cuyas repercusiones, tan solo en un año, llegan a más de millón y medio de mexicanos, si multiplicamos por 50 el número de personas que sufren directamente la muerte de alguien.

Ahora bien, un argumento de AMLO, que no aceptó Jorge Ramos, el de que la espiral de violencia tiene antecedentes muy viejos, es el que deberá sopesarse adecuadamente pues los largos años de aguda degradación social, provocada por la creciente desigualdad social y la no menos creciente ola homicida han provocado una catástrofe social, en la que el principal signo es el de la violencia.

La descomposición viene de lejos, eso es lo que estamos enfrentando, arguyó el presidente, y no le falta razón, pero en lo que hay una muy extendida coincidencia es en el hecho de que no se advierte la aplicación de una nueva y eficiente estrategia para enfrentar lo que hoy tenemos a la vista y que todos los días golpea a miles de mexicanos.

Y menos si atendemos al hecho de que los recursos destinados a los municipios, para el fortalecimiento de la seguridad pública, van a la baja, con la obvia consecuencia (Sin retorno, Aserto.mx, 14/I/20) de que a medida que disminuyen esos fondos, se disparan las cifras homicidas, lo que no debiera echarse en saco roto por el gobierno de López Obrador, quien sostiene que el 1o de diciembre  habrá “resultados”.

Pero si nos atenemos a lo que ahora vive el país, pareciera ser una tarea inalcanzable en tan solo 11 meses.

Prácticamente en ninguna área el voluntarismo es referente, en la función pública menos que en ninguna, y en la seguridad pública, absolutamente no.

[email protected]; Blog: luisjaviervalero.blogspot.com; Twitter: /LJValeroF