Ganaron los “No”
Sin Retorno

Ganaron los “No” 28 de noviembre de 2019

Luis Javier Valero Flores

Chihuahua, Chih.

En el primer ejercicio al amparo de la Ley de Participación Ciudadana, el plebiscito realizado en la capital del estado, que sometió a la decisión de la ciudadanía el proyecto de alumbrado público, propuesto por el Ayuntamiento, encabezado por la alcaldesa Maru Campos, ganaron los “No”.

No se obtuvo el 10% de participación del electorado; por lo tanto la decisión no era vinculable, pero la alcaldesa Campos decidió acatar la decisión mayoritaria y, por lo tanto, el proyecto no se ejecutará, así, el Congreso del Estado no tiene, ya, materia de discusión.

Ante los resultados, el alcalde juarense Armando Cabada decidió no continuar con su propuesta y avanzar en la instrumentación de un nuevo plan, por etapas, ante la posibilidad de que un hipotético plebiscito en el antiguo Paso del Norte corriera la misma suerte que el de Chihuahua.

Luego, más allá de la justificada satisfacción de los promoventes del plebiscito, por el triunfo, obtenido a rajatabla, lo notable fue la baja participación ciudadana.

Podrán argüirse decenas de causas, seguramente todas válidas, pero lo cierto es que, nuevamente, factores como la falta de cultura democrática, la deficiencia comunicacional de los protagonistas del plebiscito, la exacerbación de algunos de los liderazgos, tanto del PAN, como del PAN, que sobajaron el nivel del debate y la salvaje oleada de ataques en las redes sociales hizo que muchos ciudadanos decidieran, ni siquiera, acercarse a los centros de votación.

Un factor más, negativo, fue la partidización del tema a votación, a causa  del involucramiento de varios protagonistas políticos cuya mira está puesta en 2021 y que muchos votantes advirtieron.

Entre las razones de la derrota del proyecto se arguyen, entre otros, a la supuesta fractura del partido gobernante en Chihuahua, en la que la dirigencia estatal, se acusa al gobernador Corral de alentarla, no se comprometió en virtud de que, dicen, el triunfo empoderaría a la alcaldesa. 

Por otra parte, las acusaciones acerca de la existencia de una muy importante operación del municipio para llevar personas a votar por el “Sí”, sin que ello involucrara mayormente a las estructuras partidistas, tanto municipales, como estatales podrían tener varias lecturas, la primera es que las dirigencias sí llamaron a votar y que la capacidad de movilización del panismo es notablemente inferior a la que se le presumía; o que, peor para los gobernantes del municipio, el panismo decidió no solamente no salir a votar, ni llamar a hacerlo, sino que, incluso, votaron por el “No”. 

Y no precisamente por oponerse al proyecto del municipio, sino por oponerse al proyecto político de Maru.

Pero si se suman todos esos factores, la conclusión es aún peor para los ánimos democratizadores pues resultaría que a muy pocos chihuahuenses les interesó tema tan vital, en el que, además, iba de por medio el primer ejercicio ciudadanizador en Chihuahua pues se trataba del primer plebiscito cuyos resultados serían vinculantes, esto es, que la autoridad emisora del proyecto en discusión estaba obligado a acatarla, en caso de que votara por lo menos el 10% del electorado.

Prevaleció, entre los votantes, como ha sido a lo largo de los más recientes años, el oponerse, el rechazar lo propuesto por los gobernantes, o la clase política, ahora fue para acompañar a un grupo de jóvenes, audaces, con una enorme capacidad de iniciativa y talentosos, que le aportaron a la contienda una frescura muy necesaria a la cosa pública, tan devaluada a causa de la clase política, toda, incluida la de reciente cuño, la de Morena en la entidad.

¿Es un triunfo de Morena? Es muy discutible.

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¿Maru queda descartada de la contienda gubernamental? De bote pronto se puede decir que no, de todos modos aparece como la más adelantada del panismo para la candidatura y que, del mismo modo, el resultado no deja sentada la seguridad de que Morena pudiese ganar en la capital, habida cuenta que a diferencia del PAN, el resultado del plebiscito sólo indicaría que existe una fuerte presencia de Morena, pero que, igual que en la elección pasada, se le podría atribuir a la indudable fortaleza popular de López Obrador.

Más aún, las votaciones recibidas, son altas para el ejercicio de participación ciudadana, pero pocas para una elección constitucional, si tomamos en cuenta que votó solo una sexta parte (en números cerrados) de la elección del 2018, de la cual el “Sí” solo representó poco más de la décima parte de los votos obtenidos por Maru Campos en 2018.

En ese sentido, los votos del “No” representan poco más de la tercera parte de los obtenidos por el candidato de Morena a alcalde, Fernando Tiscareño.

El plebiscito evidenció, como si faltara saberlo, la enorme incapacidad del Poder Legislativo: Los diputados no fueron capaces de emitir una regulación para el plebiscito, que no contó con un verdadero entramado jurídico para garantizar a los ciudadanos la correcta emisión de su voto, luego de haberle otorgado la necesaria y suficiente información para decidir sobre asuntos que tienen una muy buena cantidad de carga técnica; la ausencia de la regulación sobre la equidad y la adecuación legal para la propaganda sobre el tema a discusión, entre otros muchos aspectos.

Lo dicho, ganaron los “No”.

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