Chihuahua, Chih.
Sin duda es asunto muy escabroso reflexionar sobre uno de los protagonistas más importantes de las épocas recientes y no herir susceptibilidades, más cuando muchos de sus seguidores forman parte importante del partido en el gobierno en Chihuahua.
Como con casi todos los protagonistas, sería de lo más sencillo asentar que fue de claroscuros.
Por supuesto que sí lo fue, pero analizar su trayectoria pública (la única de interés para el escribiente) tiene un sentido: Que su participación, sobre todo en el gobierno de Chihuahua y su incursión en el gobierno de la república marcó un derrotero nacional, el mismo que hoy, en tiempos de la 4T, no ha cambiado esencialmente.
Como muchos, Barrio (y con él, varios de sus compañeros empresarios, entre ellos su patrón, Jaime Bermúdez) intentó ser el candidato del PRI a la alcaldía juarense. Negada esa aspiración, cedió a las propuestas del panismo. Se convirtió en el primer alcalde panista de Juárez.
De ahí saltó a la candidatura de Chihuahua.
Ni el país, ni el gobierno, estaban preparados para aceptar un triunfo opositor, y menos si venía por la derecha.
En 1983, como fruto del hartazgo popular hacia los gobiernos priistas y del enojo empresarial por la nacionalización bancaria, que arrojó a muchos empresarios a incursionar en las filas del partido de oposición más cercano a sus filias -el PAN-, los candidatos del blanquiazul ganaron las alcaldías de Chihuahua, Juárez, Delicias, Camargo y Jiménez.

Alcalde de Ciudad Juárez de 1983 a 1986, fue el candidato del PAN en 1986, elección en la que se presumió la comisión del fraude electoral en favor del candidato priista, Fernando Baeza, que motivó el ‘Verano caliente’.
Luego, en 1992 ganó la gubernatura de Chihuahua a un candidato al que el ‘centro’ no lo ‘apoyó’, Jesús Macías. Coincidentemente, el día de las elecciones de ese año, a las 9 de la noche, el Secretario de Gobernación, Manuel Bartlett, llamó a Barrio para felicitarlo.
¡A esa hora, la mayoría de las casillas aún no terminaban de efectuar el cómputo y la presidencia de la república ya tenía un ‘ganador!

Las presiones norteamericanas para aprobar el TLC en 1994 incluían que hubiese elecciones democráticas, Carlos Salinas se comprometió a que eso sucedería.
Ya en el gobierno, Barrio fue una pieza fundamental para que la militarización de la seguridad pública adquiriera visos de legitimidad pues fue el primer gobernante que incluyó a un jefe militar como responsable de ella en el estado ante la crecimiento (en niveles de aquellos años, para nada comparables a los del presente) de la violencia, generada sobre todo por el narcotráfico.
En su gestión apareció el fenómeno criminal conocido como ‘Las Muertas de Juárez’, ante el que mantuvo un inexplicable desprecio. Varias de sus expresiones pasaron a formar parte de la picaresca nacional.
Llegó a decir que las jóvenes no deberían salir a divertirse en las noches; que no deberían usar vestidos tan cortos, que no usaran, en suma, ropa tan ‘provocadora’, además de cuestionar la veracidad de las cifras de víctimas reportadas.

Poseedor de un ánimo autoritario reprimió a los indígenas de Monterde frente a las oficinas de la entonces Procuraduría General de la República en Chihuahua, luego de que en su paso por la alcaldía de Juárez cerrara la Escuela de Agricultura Hermanos Escobar e inauguró la etapa de la militarización de las policías con los llamados COMAS en Juárez.
No solo eso, ante la reforma electoral local que por primera vez establecía una cuota de género en las candidaturas, para que ninguno de ellos acaparara más del 30% de las candidaturas y, además, que por primera vez el gobernador de Chihuahua ya no designara al presidente del organismo electoral, decidió a escribir una frase en el decreto en la que exponía su rechazo.
Su carácter lo demostró en las manifestaciones de los maestros y los campesinos, en las que llegó a decir, en la de maestros, que -Soy como los buenos jugadores de golf, pocos golpes, pero atinados.
A las movilizaciones campesinas las desautorizó pues les dijo qué para se manifestaban, «si ya estoy yo aquí (en Palacio de Gobierno)».

Está bien que se le hagan homenajes a quienes se nos adelantaron, pero hay límites, a lo mejor porque a los que fueron gobierno y a los que ahora lo son, no les es agradable recordarles que uno de los pasos más contundentes en el proceso de la militarización de la seguridad pública lo dio Francisco Barrio, al nombrar a militares como encargados de las instituciones civiles de seguridad pública.
No fueron los únicos casos que concitaron el enojo popular. La ‘Nómina confidencial’ de Barrio fue uno de ellos.
A escondidas de la sociedad, el gobernador Barrio resolvió que a cada uno de sus funcionarios de los primeros y segundos niveles les correspondía una remuneración por el término de su encargo. Se gastó alrededor de 30 millones de pesos en ello, algo así como 144 millones de pesos de hoy.
Otro asunto fundamental en la derrota del PAN en 1998 fue el de la cartera vencida.
En ese año el PAN perdía la mayoría y el PRI ganaba 55 alcaldías, parecía que la experiencia blanquiazul terminaba y le abría camino al PRI, que se mantuvo en el poder hasta el 2016.
Barrio hizo todo lo que pudo para que así ocurriera, además de confrontarse con el magisterio y sectores muy grandes del campesinado, no supo entender la dimensión de la tragedia de la cartera vencida bancaria en la que miles de chihuahuenses perdieron su patrimonio ante las usureras tasas de crédito bancarias.
Las dos organizaciones denominadas ‘El Barzón’, se opusieron férreamente a la aprobación de una reforma al código civil, denominada popularmente como ‘Ley Fast Track’, porque, de aprobarse, le permitiría a los bancos ganar rápidamente los litigios a los usuarios de la banca.
La mayoría priista en el Congreso del Estado se encontró ante un dilema: Si la aprobaba se enfrentaría al electorado, y si no, al presidente Salinas y a la banca.
Por ello, cada que venía Salinas a Chihuahua, apenas pisaba suelo le reclamaba a Barrio si ya se había aprobado la ‘Ley’ -¡Cómo estás, Pancho, ¿Ya la aprobaron?- y éste eludía la respuesta, señalaba a Miguel Etzel Maldonado (líder de los diputados priistas, mayoría en el Congreso) y le contestaba que el priista no había logrado la aprobación.

-¿Pues qué pasó, licenciado?, le decía, casi increpándolo, el presidente a Maldonado.
De esa dimensión era la presión que los banqueros ejercían sobre el gobierno federal.
El Barzón resistió y la reforma no se aprobó, por el contrario, la Suprema Corte de Justicia, sí, esa de la etapa ‘neoliberal’, resolvió que los pretendidos cobros de los bancos eran anatósicos, es decir, ilegales.
Pero lo fundamental, para los términos de nuestra realidad es que hoy, desde la 4T, la militarización de la seguridad pública se ha convertido en realidad.
Lo han hecho posible los mismos que le prometieron al país que los militares serían «regresados a los cuarteles, que se les sacaría de las calles».
«En 1995, el entonces procurador de la República, Antonio Lozano Gracia, y el gobernador concertaron un plan piloto para militarizar el estado, con el pretexto de combatir el narcotráfico». (Artículo de Willivaldo Delgadillo, La Jornada, 24/1/2015).
https://www.jornada.com.mx/2015/01/24/opinion/014a1pol
Los militares ahora son los responsables hasta de la construcción de los trenes, en un sexenio, el de AMLO, y al siguiente se encargan de su operación, no como militares o marinos, sino como ejecutivos empresariales, con un plus, que no tienen que responder ante ‘Transparencia’ sobre los beneficiarios de los contratos, ni de la supervisión, las obras, ni de la operación de los trenes.
¡Viva la regresión!
Ya en la parte final de su carrera pública, Barrio fue nombrado por el presidente Fox Secretario de la Contraloría y Desarrollo Administrativo (Secodam) y desde ella prometió que en ese gobierno meterían a la cárcel a los ‘peces gordos’.
Nadie fue encarcelado y en la prensa se burlaron diciendo que ni charales había pescado.
«No actuó en casos como el Pemexgate, donde se desviaron recursos de Pemex al PRI, ni en (las) irregularidades del Fobaproa, decretando la impunidad en ese expediente».
Por todo ello asombra que integrantes del bloque gobernante, como el senador Juan Carlos Loera expresaran cosas frases elogiosas a quien ejerció el gobierno de manera tan contraria a los mínimos parámetros democráticos.
Lo escribió, no un integrante del conservadurismo, o de los recién llegados a Morena, no, ni más ni menos que uno de los fundadores, parte esencial de los primeros años, miembro del primer Comité Nacional (el de López Obrador), primer delegado del Bienestar en Chihuahua, candidato a gobernador y ahora senador.

—0—
Trump toma en sus manos Venezuela.- No puede haber transacción posible, la intervención norteamericana en Venezuela no es más que la secuela de la vieja forma con la que el gigante estadounidense se relaciona con Latinoamérica.
Trump dijo que va a «controlar Venezuela, hasta que haya una transición segura y ordenada».
Ha dicho también que las empresas norteamericanas del petróleo se harán cargo de la producción petrolera de Venezuela y ha usado como argumento central que el gobierno, dijo, de Hugo Chavez le robó, a esas empresas petroleras norteamericanas, la infraestructura petrolera que costó mucho dinero lo que constituyó un robo a empresa norteamericanas.
«… Construimos la industria petrolera venezolana con talento, iniciativa y habilidad estadounidenses, y el régimen socialista nos la robó durante esas administraciones anteriores, y lo hicieron por la fuerza».
Por así hubiera dudas de los propósitos de Trump, ahí están sus frases: «Estados Unidos nunca permitirá que potencias extranjeras roben a nuestra gente y nos expulsen de nuestro propio hemisferio».

Y, como lo dijera el periódico español El País, «Condenar la operación militar no legitima a Maduro, un presidente ilegítimo tras años de fraude electoral, represión, anulación de la separación de poderes y persecución de la disidencia».
Twitter: /LJValeroF; Facebook: https://www.facebook.com/ljvalero
https://www.facebook.com/AsertoMultimedia/
Blog: luisjaviervalero.blogspot.com
Columnas de Plata de la Asociación de Periodistas de Cd. Juárez
2008, 2015, 2017, 2022 y 2023