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El gran gesticulador y quién es quién para el 2024

El gran gesticulador y quién es quién para el 2024 5 de mayo de 2022

Guillermo Portugal Vela*

Chihuahua, Chih.

Más allá de los deberes y prerrogativas de Andrés Manuel López Obrador en su calidad de presidente, se propone por salud democrática que el mismo no participe de forma extracurricular en “meter las manos” en la nominación de los aspirantes a la presidencia. 

Asunto donde el hombre de Macuspana dice y perjura que “las viejas prácticas del tapado y los destapes están erradicados”, sin embargo en junio pasado señaló a 6  personajes de su primer círculo como posibles a sucederlo y donde citó como punteros a Claudia Sheinbaum, jefa de Gobierno de la Ciudad de México, de quién se tiene la conjetura que se le “cayó la Línea 12 del Metro hace un año, provocando la muerte de 26 personas” y también mencionó al canciller Marcelo Ebrard que tiene en su haber la hipótesis de acusaciones sobre el mencionado accidente.

Luego en abril de este año el presidente señaló de manera ambigua como aspirante a Adán Augusto López que es su paisano y actual secretario de Gobernación; y lo más reciente el presidente el 1º. de mayo pasado expresó en la refinería en construcción de Dos Bocas “que son 5 los pitchers abridores”; esto en referencia a los señalados punteros y al  mencionado secretario de Bucareli.      

Narrativa que obedece al desdibujamiento de la pérdida de principios e identidad ideológica en que incurrió el liderazgo populista híbrido del presidente, posición en contrario a la democracia y que se ha reproducido en la 4T y en el Movimiento de Regeneración Nacional Morena, lo cual es un pragmatismo de poder exacerbado y de las inflexiones del autoritarismo de la “dominancia, arbitrariedad y caciquismo”; aspecto que remite por ejemplo a que la 4T pactó con ciertos gobernadores de la oposición que fueron afines y coptados hacia las políticas públicas del presidente, por lo que  dichos mandatarios estatales al terminar su mandato tuvieron la disyuntiva de “la zanahoria o el palo” eligiendo la primera, es decir “las  embajadas o cargos de cónsul”.

En esto se sitúan los exgobernadores priistas, como el de Sinaloa, Quirino Ordaz que fue nombrado embajador de España; por Sonora, Claudia Pavlovich como Cónsul de Barcelona y de Campeche con Carlos Aysa con la distinción de embajador de República Dominicana.

Por otra parte, en el proceso electoral del 2021 los dirigentes de Morena impusieron a alrededor de una cuarta parte de los candidatos ganadores de las distintas gobernaturas y legislaturas locales, donde dichos personajes fueron de dudosa reputación militante, es decir contrarios a los intereses identitarios y genuinos de los trabajadores del campo y la ciudad. 

En esta perspectiva, el morenismo deberá asumir los riesgos y esfuerzos para consolidarse como organización hegemónica, situación que será vinculante a los procesos electorales del año en curso y los pendientes del 2023-2024 y que corresponden a 17 entidades donde se elegirán nuevos gobernantes; entonces ¿el poder de las distintas fuerzas políticas se consolidará o no? situación que aún no está definida en la etapa terminal López-Obradorista y en función de que las políticas públicas son establecidas por los poderes fácticos, que es el sector de la sociedad “al margen de las instituciones políticas que ejercen sobre aquella una gran influencia, basada en su capacidad de presión”, como la banca, la Iglesia, los medios de comunicación, las grandes empresas nacionales y transnacionales; y el Estado que comprende a la población, el territorio, el gobierno y la soberanía nacional; por lo que la inscripción de las políticas reformistas de la 4T intentarán inútilmente cambiar y dar respuesta al impacto lesivo del modelo neoliberal y donde el  gobierno a toda costa seguirá enviando las reformas conducentes al Congreso de la Unión y así apuntalar  la continuidad en la instrumentación y aplicación de las políticas públicas disfrazadas de antineoliberales.

Conclusión, queda en el aire la ventaja de la conexión que plantea Amlo en la 4T y el modelo capitalista en términos de seguir sus políticas y estrategias; y en cuya coyuntura podrá perderse la legitimidad desde una perspectiva de la continuidad capitalista neoliberal y por ello dejar de ser funcional, necesario o sencillamente conveniente; por lo que es pertinente que sobre la economía política se dé un cambio estructural y no adoptar en lo posible políticas reformistas.

En suma, el laboratorio de la 4T, muestra los límites del derecho recuperado en el caso peor, con mentiras y manipulaciones; y en la alternativa conveniente, con limitaciones conceptuales y políticas; pero en dicho proceder del desengaño y la desarticulación social quedan advertidos; por lo que en forma repetida y aun a contracorriente deberá conducirse contra aquello; entonces quizá sea el momento de entenderlo y proceder en consecuencia.