Chihuahua, Chih.
Como todos los años, por mandato constitucional, el Ejecutivo federal (léase presidenta de México), a través del secretario de Hacienda y Crédito Público presentó lo que se conoce como Paquete Económico para el ejercicio fiscal 2027.
El Paquete Económico es el conjunto de iniciativas, de proyectos y de propuestas de reformas a las leyes secundarias que en el 2027 prevalecerán previa revisión y en su caso aprobación por los legisladores federales (diputados y senadores).
El año 2027, será el tercer año de gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum y con base al escenario que la Secretaría de Hacienda y el Banco de México, plasman en los Criterios Generales de Política Económica (CGPE), se verá el rumbo y alcance que tendrá la dinámica del crecimiento de la economía mexicana, en su tercer año de su mandato presidencial.
Precisamente, en dicho documento se plasman algunas estimaciones de importantes indicadores macroeconómicos.
Por ejemplo, se estima que la economía medida por el Producto Interno Bruto (PIB), pueda crecer entre un 1.5 y 2.5%; que la inflación se mantendrá con una tasa del 3% anual; las tasas de interés no tendrán cambios y serán del 6% anual; el tipo de cambio se mantendrá en una cotización promedio de 18 pesos por un dólar, y el precio promedio del barril de petróleo de la mezcla mexicana, se estima en 74 dólares por barril.
La economía de Estados Unidos, se estima que también mantendrá una tasa moderada en el crecimiento económico, con apenas 2% y, si bien esta estimación sigue siendo baja, la política recaudatoria de ingresos tributarios se sustentará en el comportamiento que tendrá de la economía con su entorno nacional e internacional y en el comportamiento de los indicadores que se han mostrado anteriormente, con lo que para 2027, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público estima que el monto de la Iniciativa de Ley de Ingresos será del orden de los 10 billones 636 mil 488 millones de pesos y tendrá un incremento nominal de 442 mil 805 millones de pesos, es decir, un 4.3% respecto a la Ley de Ingresos de 2026.
Del mismo modo, con todo y que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público ha informado que los ingresos tributarios han mantenido un incremento sustancial en los últimos 8 años, al pasar de representar un 12% como proporción del PIB en 2019 hasta un 15.4% en 2026 y registrar un aumento del 2.7% en los últimos ocho años.
Si bien es cierto que la recaudación tributaria o de impuestos ha venido aumentando como proporción del PIB, también es cierto que en este indicador, México aún queda muy por debajo de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
Este solo hecho de recaudar más y mejor los impuestos, no ha sido suficiente para evitar que el gobierno federal tenga que recurrir al endeudamiento para completar sus necesidades de ingreso y de gasto público.
Ésta ha sido una práctica recurrente de todos los gobiernos en cada sexenio y ningún gobierno ha sido la excepción.
En el sexenio de López Obrador se recurrió invariablemente a la deuda pública interna y externa.
En los dos años de gobierno de la presidenta Sheinbaum se ha hecho uso de esta práctica y para su tercer año en la Iniciativa de Ley de Ingresos, se tiene previsto la contratación de deuda pública interna por el orden de 1 billón 479 mil millones de pesos, que representan el 14% respecto de los ingresos totales que prevé obtener la federación en 2027, con lo que el total de la deuda del gobierno federal representaría el 55.8% como proporción del PIB.
Conviene resaltar que de los ingresos totales para el ejercicio fiscal 2027, sólo el 59% proviene de la recaudación de impuestos. Es decir, ligeramente un poco mayor a la mitad de los ingresos totales son de impuestos, un 27% son de otras contribuciones y un 14% de deuda pública.
Y si bien es cierto que ha habido cambios sustanciales en la política recaudatoria, al eficientar los procesos del cobro de las contribuciones, al ir atacando la evasión fiscal y cada vez con un combate frontal al delito fiscal como las facturas apócrifas, es evidente que estos esfuerzos no le alcanzan a la administración de la presidenta Sheinbaum por lo que requiere con urgencia una reforma fiscal.
Desde ahora hay que advertir que por más esfuerzo recaudatorio haga el SAT, que es el brazo recaudador de la Secretaría de Hacienda, los requerimientos financieros o de deuda pública van a existir, y si se quiere impulsar el desarrollo con más inversión en infraestructura física del gobierno federal, requerirán recurrir más al endeudamiento interno y externo.
Por lo pronto para 2027, el panorama económico de nuestro país se bien sigue en la incertidumbre la negociación del T-MC, se ve fortalecido por la estabilidad en sus variables macroeconómicas.
Por ejemplo, el peso mantiene su fortaleza respecto al dólar; las remesas familiares siguen fluyendo a nuestro país; las exportaciones hacia Estados Unidos no dejan de crecer y fortalecer el sector exportador; las reservas internacionales se colocan en volumen récord de casi 260 mil millones de dólares.
El país mantiene estabilidad económica, lo que le falta más empuje a la economía y más alto crecimiento.