Dos años, cúmulo de inconsistencias

query_builder 24 de marzo de 2019
Chihuahua, Chih.

Era previsible que al cumplirse dos años del asesinato de la periodista Miroslava Breach Velducea los reclamos de periodistas, de las organizaciones derechohumanistas, de periodistas, de trabajadores de los medios de comunicación, de amigos y familiares estuvieran subidos de tono, en particular en contra de la administración de Javier Corral, pero lo expresado por la hermana mayor de Miroslava, Rosa María, rebasó todas las expectativas.

En su muro de Facebook, publicó un texto en el que el dolor y la indignación es lo predominante. El señalamiento al gobernante no podía ser más explícito, no por ser responsable del crimen, sino por no proteger a la periodista:

“Miroslava Breach Velducea, dolor, dolor, dolor!!!

A dos años de tu muerte querida hermana, te extraño y exijo justicia para tu cobarde asesinato que ha quedado impune.

Hoy quiero levantar la voz para marcar con mi desprecio, con mi más grande repulsión, a quienes orquestaron tu muerte, a quien abusando de tu confianza y llamándose amigo desoyó tu demanda de protección, quienes con su silencio han sido cómplices, a quienes omitiendo la acción de la justicia han encubierto y protegido a narco políticos partícipes de la artera emboscada contra tu persona”.

No le falta razón. Apabulla la larga lista de extrañas coincidencias aparecidas a lo largo de estos 24 meses que han hecho imposible la procuración de justicia en este caso.

Más aún, de acuerdo con las informaciones a la mano, luego de una más que sospechosa actitud de no ceder la investigación a la PGR, conducta precedida por la negativa a proporcionar información a la familia Breach, las autoridades deberán demostrar sin lugar a dudas, en el juicio oral que se realizará en noviembre al único detenido, Juan Carlos Moreno, “El Larry”, que actuó como autor intelectual del asesinato de la periodista, corresponsal de La Jornada, cometido, según la Fiscalía de Chihuahua, como un “regalo” de cumpleaños del Larry al jefe del grupo criminal “Los Salazares”, en castigo, según esta línea de investigación, a los reportajes publicados por la periodista casi un año antes de su asesinato.

Ahí salta el principal cuestionamiento sobre la truculenta y cuestionable investigación ¿Por qué esperaron los presuntos asesinos casi un año para llevar al cabo el crimen? ¿No será que el crimen obedeció a la investigación de otros asuntos, igualmente escabrosos, que realizaba Miroslava?

¿Porqué, a medida que se conocían los detalles de las investigaciones, aparecieron más y más contradicciones y hechos que inducían a pensar a que desde el poder se maniobraba para entorpecer el esclarecimiento del asesinato?

Y en ese recuento de hechos a cual más de cuestionables aparecen algunos verdaderamente increíbles, o difíciles de aceptar, como el de que el Gobernador Javier Corral desconozca a tal grado la ley que hasta se ufanó de haber participado en el cateo de la vivienda en la que, supuestamente, encontraron la computadora que contenía la grabación que hizo de su conversación el entonces encargado de prensa panista, Alfredo Piñera, con la periodista Breach y que entregaría al ex alcalde de Chínipas, Hugo Shultz, por órdenes del encargado de la presidencia del Comité Estatal del PAN, José Luévano, luego Secretario Particular del gobernador Corral.

Grabación que luego Shultz proporcionaría a uno de los supuestos jefes del crimen organizado de Chínipas, (al que conozco desde niño, dijo) para exculparse de no haber sido los suministradores de la información sobre la narcopolítica que Miroslava había publicado.

Será una investigación ejemplar, prometió Corral, pero durante meses se opuso a que la familia Breach Velducea actuara como coadyuvante, o que por lo menos estuviese informada de las investigaciones, hasta que un juez, a instancias de la familia, le ordenó al Gobierno de Chihuahua que le permitiese acceder a ella.

El colmo es el resultado de una investigación del periódico La Jornada, medio al que, en el clímax de la intolerancia, Corral se negó a responderle a sus reporteros cuestión alguna pues éstos, conforme a lo más elemental de la técnica periodística, le hacían las preguntas necesarias para documentar su trabajo en relación con el crimen.

Bueno, pues la investigación “ejemplar” fue escandalosamente desmentida por la realizada por los reporteros del periódico, en un reportaje intitulado “El auto en el que se transportó el asesino de Miroslava fue hallado misteriosamente”. (Gustavo Castillo García/Jesús Estrada, La Jornada, 25 de marzo de 2018).

“El reporte oficial no establece la manera precisa en que los agentes de investigación pudieron observar un automóvil Malibú estacionado en el garaje de una casa cuya entrada es un portón sin un solo orificio para ver hacia el interior. La historia oficial es que los policías se subieron a un tambo vacío de 200 litros con el que los dueños de la casa impedían que alguien se estacionara al frente: así descubrieron que se trataba del carro que buscaban, en el que se transportó el homicida de la periodista Miroslava Breach Velducea”. (Ibídem).

Esa era la versión de los fiscales, otra es la realidad: “… La Jornada realizó un recorrido por la casa y observó que aunque se utilice un tambo no se puede ver al interior de la cochera, tampoco a ras de piso y con la luz apagada, como se encuentra; es muy difícil ver el interior, menos los detalles de cualquier vehículo. Ni siquiera existe un orificio entre las paredes que soportan de manera vertical el portón para mirar hacia el interior del domicilio”. (Ibídem).

A raíz de ese hallazgo, efectuaron el cateo en el domicilio del supuesto chofer del día del crimen, cateo en el que, ahora se sabe, participó el gobernador Corral, hecho que puede llevar a que la defensa del supuesto autor intelectual obtenga un triunfo jurídico pues sus defensores alegarán, con suficiente razón (jurídica) la comisión de diversos hechos que violan el debido proceso del acusado.

Entonces ¿Cómo encontraron el vehículo supuestamente usado el día del crimen? ¿Sí es?

No es el único hecho extraño del caso.

El 18 de abril del 2017, fue encontrado el cadáver de Gabriel Ochoa Cárdenas, un ex instructor de karate, muerto a balazos en su domicilio. En sus manos ¡Oh, sorpresa! Tenía la pistola con la que supuestamente habían asesinado a Miroslava, de acuerdo con la versión de la Fiscalía de Chihuahua.

Además, a un lado del cadáver se encontraba un mensaje en el que se le incriminaba por el asesinato de Miroslava. Ante lo burdo del montaje, y la respuesta de los hermanos de Ochoa Cárdenas, dos de ellos connotados investigadores de la Universidad de Harvard, optaron por desestimarlo sin que se diera a conocer la autoría del montaje.

Pero los obstáculos para el esclarecimiento del crimen no paran ahí. Inexplicablemente, el Poder Judicial de la Federación resolvió que el juicio oral en contra de El Larry se celebre ¡hasta noviembre!.

En tanto, nadie ha interpuesto denuncia alguna en contra de los elevados integrantes del grupo gobernante, señalados por entregar las grabaciones, que por lo menos cometieron diversos delitos en contra de la privacidad de Miroslava, pero tampoco se iniciaron investigaciones en contra de las dirigencias partidistas, señaladas en los reportajes de Miroslava por la designación de presuntos integrantes de bandas criminales.

Ni, menos aún, alguien ha hablado sobre otras líneas de investigación que abonaran al esclarecimiento del crimen.

Pero eso sí, el señalamiento de Rosa María Breach no tiene atenuante alguno; su hermana, la periodista, confió en “quien se decía su amigo”.

Así, el asesinato de Miroslava se convertirá en el hecho emblemático del gobierno de Javier Corral.

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