Dilema
Sin Retorno

Dilema 28 de mayo de 2020

Luis Javier Valero Flores

Chihuahua, Chih.

Cuando todas las estructuras del poder público en México se aprestan a flexibilizar las medidas restrictivas de la actividad económica, impuestas por la pandemia, pero dos anuncios, contrastantes, llevarán a los mexicanos y, sobre todo, a los gobernantes a un muy difícil dilema: Dar paso a la apertura o no.

A unos días de que termine en México la Jornada Nacional de Sana Distancia, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) llamó a los gobiernos de Brasil, México y Perú, especialmente, a no flexibilizar las restricciones; no es el momento de flexibilizar, dice el organismo rector de las acciones de salud en el continente americano.

Por otra parte, el Banco de México anunció que la caída del Producto Interno Bruto (PIB) caerá hasta 8.8% en el año, como producto de la epidemia, lo que arrojará a que alrededor de un millón 400 mil personas, contratadas formalmente, perderán el empleo; eso, sin contar los que caigan en la misma situación de la economía informal.

Será brutal el golpe, no sólo a la economía global del país, sino que se reflejará en una abrupta disminución de los niveles de vida de decenas de millones de personas en el país.

Al mismo tiempo, por lo menos en las zonas en las que la pandemia ha golpeado más severamente a la población, se aprecia el paulatino agotamiento de las capacidades de la infraestructura médica instalada, así como del equipo humano.

Esto es más patente en el Valle de México y está golpeando seriamente a ciudades como Villahermosa, Tijuana, Culiacán, Cancún y menos severamente a Juárez.

Sin embargo, como es de suponer, hay zonas, en cada una de estas urbes, en las que la epidemia se ha cebado con mayor fuerza, especialmente en las personas de más bajos recursos económicos.

¿Qué hacer?

Dadas las cifras que las autoridades han dado a conocer, tanto las estatales como las federales, no se aprecia que haya una disminución en el número de nuevos casos, y en el porcentaje es apenas una ligera tendencia, en la que el crecimiento diario, nacional, es de alrededor del 5-6%, con algunos días en los que baja al 4%; números que seguramente está tomando muy en cuenta la OPS para hacer tal recomendación, con lo que se antojaría que el gobierno federal emitiera un acuerdo en el sentido de posponer la reapertura, tal y como algunos gobiernos y organismos empresariales han anunciado que harán.

No deja de ser, por otro lado, un factor que empuja exactamente en el sentido contrario, el de la baja en la producción económica, en los niveles anunciados por el Banco de México y que ubica el decrecimiento en una de las peores tasas hasta ahora anunciadas por organismo alguno, privado o público.

Por si faltara complejidad para tomar decisiones, está el hecho de las distintas situaciones por las que atraviesan las regiones. 

Baste decir, por ejemplo, que la situación de Juárez no es comparable a la de la capital del estado, por el número de casos confirmados y decesos ocurridos, pero el factor económico sí que cuenta más en el caso de la ciudad fronteriza pues un buen número de empresarios ligados a la actividad de la industria maquiladora -incluido el presidente Trump- presionan seriamente para el regreso a la actividad.

No puede haber contemplaciones para tomar la decisión, el factor de la salud deberá priorizarse y, al mismo tiempo, deberá exigírsele a los gobiernos que acudan con sus recursos económicos, los más abundantes posibles, en el rescate, sí de la alimentación de las personas, pero también de los empleos que ahora están perdiéndose y que un buen número de ellos no regresarán y obligarán al Estado mexicano a efectuar operaciones de rescate, o de elevar los recursos destinados a la simple sobrevivencia de millones de mexicanos.

Y no es una frase, ya en días pasado el Coneval pronosticó que alrededor de 10 millones de mexicanos ingresarían a los estándares de la pobreza.

De ese tamaño es la dimensión de la tragedia que sobrevendrá.

Más valdría prepararse, en lugar de estar pensando, al quince para las doce, en cambiar las reglas del juego electoral en Chihuahua, como ahora está pergeñando la clase política local, la que está en los gobiernos y la que no lo está.

Reformas electorales con tanta premura, con tanto sigilo, como el que hace gala el gobernador Corral, no revelan otra cosa que la agenda de la sociedad camina en sentido claramente distinto al de la de la agenda del grupo gobernante en Chihuahua…

Que ya se va.

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