Informe 2022
Del sorpasso al 2024

MORENA:

Del sorpasso al 2024 19 de septiembre de 2022

Hernán Ochoa Tovar

Chihuahua, Chih

Morena:

Del sorpasso al 2024

 


“Soñamos, pero nos tomamos muy en serio nuestros sueños”: Pablo Iglesias Turrión (político español, ex líder de PODEMOS).

El fin de semana que acaba de terminar, tuvo lugar el Congreso Nacional del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA). Y aunque aún faltan dos años para los comicios presidenciales del 2024, en dicho sitio se empezaron a dar movimientos estratégicos –cual juego de ajedrez- para una operación a corto y largo plazo.

Entre los puntos a destacar, según lo han narrado diversos portales, se encuentran la ratificación de Mario Delgado y Citlalli Hernández, como Presidente y Secretaria General de MORENA, respectivamente. Esto porque, de acuerdo a lo estipulado, sus cargos expiraban en 2023; empero, con los movimientos realizados, se mantendrán en los mismos hasta octubre de 2024, cuando Andrés Manuel López Obrador haya entregado el poder a su sucesor (probablemente del mismo partido, según las encuestas; pero en política no hay nada garantizado hasta que ocurre).

Otro punto que, según algunos medios de comunicación, sería discutido en el seno del propio consejo, fue la eliminación del estatuto que definía a “MORENA como un partido de izquierda” (sic). Hacia este eventual acto, del cual no cabe la certeza de su realización, hubo diferentes interpretaciones: por un lado, la Revista Proceso lo planteó como una certera posibilidad; mientras Rafael Barajas “El Fisgón”, connotado monero e integrante destacado del partido, deslizó que eso eran falsas interpretaciones mediáticas, y que Morena seguiría siendo “izquierdista y antineoliberal” (sic). 

Empero, quien esto escribe pudiera observar en la supresión de dicho precepto, como un intento de inclusión, más allá del izquierdismo acérrimo, y que acercara al partido guinda al progresismo contemporáneo, o, incluso aún, a la centro izquierda progresista.

En el mismo tenor, las mismas fuentes destacan que había la voluntad de hacer consejero nacional al Presidente López Obrador. 

Sin embargo, al parecer, él no aceptó, pues, aunque tiene una gran influencia sobre la vida interna del partido; prácticamente no ha participado en reuniones o congresos desde que tomó posesión, en 2018, manteniendo una distancia prudente con el instituto que fundó y lo llevó al poder. Ello obedece, a que, según ha planteado el propio López Obrador “quiere gobernar para todos los mexicanos” (sic) y que, cuando termine su gestión, en 2024, desea abandonar la actividad política de manera total, motivo por el cual una intervención más directa en MORENA trastocaría los planteamientos que hasta ahora ha venido realizando. 

No obstante, considero que la cúpula guinda quería incluirlo entre sus consejeros, debido a que es el activo más fuerte con el que cuentan hasta la fecha (ninguna de las “corcholatas” araña la popularidad presidencial, siquiera).

De manera semejante, me parece un acierto que se haya incluido a los gobernadores de MORENA dentro de la estructura del Consejo Nacional. Esto porque, luego del “liderazgo moral” –si lo pudiésemos llamar de alguna manera informal- de Andrés Manuel López Obrador, los gobernadores y gobernadoras de MORENA son el activo más fuerte con los cuales cuenta el instituto de cara a 2024.  

Soslayar su fuerza habría sido insulso, pues las y los gobernadores cuentan con un capital político regional, aunque en diversas magnitudes. Esto parece haberlo comprendido la cúpula morenista, llevando la acción más allá de lo que se había realizado en tiempos recientes, pues el PRI, aunque tenía a los gobernadores como emisarios y factótum de poder; jamás llegaron a integrarlos al comité nacional de una manera simultánea.

Considero relevante que en MORENA se esté dando la inclusión. Las quejas de John Ackerman (otro connotado miembro fundador del partido guinda) me parecen pataleos innecesarios: pues si se pusieran a dividir entre fundadores y adheridos, prodigando el consabido derecho de antigüedad, MORENA, bajo el liderazgo de AMLO, no habría alcanzado el poder de cara al 2018. 

Creo que, si quieren seguir siendo la primera fuerza política nacional, deben promover la apertura a la sociedad, el pluralismo y hacer a un lado la discordia; pues ello permitirá que MORENA se ratifique y afiance en la preferencia de la ciudadanía.

Finalmente, como cereza en el pastel,  esgrimo dos reflexiones: pienso que MORENA debe seguir siendo un partido de izquierda, aunque debe definir qué tipo de izquierda le gustaría ser; pero permitiendo las diversas corrientes de opinión (progresistas) cohabitar en el seno del partido. 

El PRD jamás lo definió y, sus pleitos por la identidad lo llevaron a la irrelevancia. Mientras el PRI, en aras del pragmatismo, terminó echándose en brazos de los neoliberales y olvidando su génesis revolucionaria ¡Creo que MORENA no debe de cometer ninguno de esos errores¡ Hasta ahora, el partido guinda ha tenido grandes logros: tras surgir en 2012 como movimiento; y como partido, en 2014, MORENA logró el sorpasso en 2018, disminuyendo la vieja partidocracia a la mínima expresión. 

Sin embargo, ello lo logró, grandemente, debido al liderazgo de Andrés Manuel López Obrador, bajo cuya égida aún descansa el movimiento ¿Podrá sostenerse MORENA, una vez que AMLO se retire del poder? 

Está por verse, pero creo que pueden hacerlo; parece existir gente progresista, deseosa de continuar la laboriosa tarea.

Hernán Ochoa Tovar

Maestro en Historia, analista político.