Chihuahua, Chih.
La batalla campal entre la gobernadora María Eugenia Campos y el oficialismo ha revitalizado a un panismo que se encontraba en declive, sin rumbo y con falta de líderes, que pudieran despertar simpatías entre la ciudadanía. El panismo en la entidad parecía condenado a retener a duras penas la entidad o a entregarla sin suponer una tarea titánica para el partido guinda.
A raíz de la polémica ocasionada por el operativo en la Sierra Tarahumara donde se desmanteló un mega laboratorio del crimen organizado, con apoyo de agentes de inteligencia estadounidenses, la gobernadora Campos Galván se convirtió en el “villano” favorito de la narrativa de la autodenominada Cuarta Transformación.
La campaña de desprestigio en contra de la gobernadora que buscaba separarla del cargo, ocasionó un efecto contrario e inesperado para los guindas, así como pasó entonces con el entonces Jefe de Gobierno capitalino y expresidente López Obrador, cuando otro expresidente, Vicente Fox Quezada buscaba desaforarlo, Fox indirectamente se convirtió en el principal responsable de la campaña presidencial de 2006 del entonces líder de la izquierda perredista.
Los intentos por desaforar a López Obrador, convirtieron a Fox en el principal promotor del obradorismo, así como también, los ataques de López Obrador contra Xóchitl Gálvez impulsaron su candidatura por la alianza opositora en 2024.
En 2026, pareciera que la clase política no aprendiera la lección, de que los ataques infundados fortalecen a quien los recibe en lugar de quien los propina. En esta ocasión, la gobernadora Campos Galván ha salido fortalecida y se ha convertido en una figura de largo alcance a nivel nacional e inclusive internacional.
El fracaso de la marcha morenista lo ilustra perfectamente.
No fueron “acarreados” de la gobernadora, fueron campesinos y ciudadanos quienes propinaron a Morena en territorio extraño para el oficialismo, una certera demostración de que no son bien recibidos por la ciudadanía, como consecuencia de los escándalos de corrupción, la contradicción en el discurso de austeridad, los índices delictivos al alza, pese al cambio en la estrategia de seguridad y los diez de Sinaloa, demostrando que el oficialismo no es “intocable” como suponía.
En Chihuahua la elección no está asegurada, no cabe duda de que la batalla campal por la entidad comenzó antes de tiempo, con los intentos de desafuero a la gobernadora, esto solo empieza.